El consejo de administración de Red Eléctrica de España (REE), la empresa que gestiona las líneas de alta tensión, ha aprobado en la tarde del martes ajustar la plantilla como consecuencia de los recortes de las retribuciones que plantea la Comisión de los Mercados y la Competencia (CNMC). Se trata del primer ajuste en la historia de la empresa. Además del plan de ajuste de plantilla, la empresa que preside Jordi Sevilla ha decidido congelar el sueldo de los miembros del consejo y del equipo directivo.

El ajuste laboral, según fuentes cercanas al grupo, se cuantificará en el momento que se conozca el recorte concreto de los ingresos que recibe por el transporte de la electricidad. No obstante, según esas fuentes, el recorte afectará a un máximo del 10% del personal. Red Eléctrica cuenta ahora con una plantilla de unas 1.800 personas, sin incluir las nuevas adquisiciones de Hispasat, en España, y Argo en Brasil. Los despidos se harán a través de bajas incentivadas y voluntarias, tal y como se ha comunicado a los sindicatos.   

Estas medidas supondrán un impacto mínimo en el Plan Estratégico 2018-2022, garantizando las inversiones necesarias para la transición ecológica y continuando la apuesta por la diversificación de negocio en telecomunicaciones, el desarrollo internacional, la tecnología y la innovación. La inversión asciende a 6.000 millones de euros. Según los cálculos, se estima que las inversiones se reducirán en torno a 32 millones por año, es decir, un total de 128 millones.

Asimismo, el grupo tiene previsto mantener el dividendo, que en 2019 será de 0,2727 euros por acción y será abonado en enero de 2020. Esta retribución supone repetir la misma cantidad que el año anterior. Hasta septiembre, REE tuvo un beneficio neto de 529 millones de euros, lo que supone un aumento del 1,6% sobre el mismo periodo del anterior. 

La circular de la CNMC proyecta un recorte del 5,58% de las retribución. Este porcentaje supuso un alivio sobre el inicialmente previsto, que era del 7%. No obstante, es un tijeretazo que el grupo considera muy fuerte. La 

La diferencia entre la propuesta inicial y esta definitiva aprobada por el consejo de la CNMC se centra especialmente en los valores unitarios de operación y mantenimiento y el factor eficiencia, que pasa de 400 a 260 millones, mientras quedan igual las otras dos partidas importantes: la tasa de retribución financiera (470 millones) y el fin de la vida útil de los activos de antes de 1998 (625). El impacto de este último recorte se producirá en 2024 y 2025, una vez haya acabado la vida útil. Por eso, REE solicitó a la CNMC ampliar un año (de 2023 a 2024) el fin de esa vida útil, a lo que parece que el organismo regulador está dispuesto a acceder.




Fuente: El Pais

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