Amante de las aventuras, Gerard Piqué emprendió la más valiente de su vida al irse a Manchester más solo que la una con 16 años. Se alejó de sus padres, de sus amigos y de un club, el Barça, que había funcionado hasta entonces más como una segunda casa que como un club profesional.

Divertirse era lo que tocaba. Sobre todo junto a Messi y Cesc, compañeros de quinta con los que barría a los rivales en las categorías inferiores. Pero decidió irse a Inglaterra. Alejarse de toda comodidad. “Me fui siendo un niño, volví siendo un adulto, otra persona”, suele recordar.






“No hay que dejar vivo al United como hicimos con el Roma, seguro que hemos aprendido de aquello”

Lo que sucedió en Manchester da para un libro que algún día puede que escriba. O mejor opte por un documental. De momento ha dejado ir algún episodio: su convivencia con Cristiano Ronaldo, sus locuras juveniles, el pánico a las broncas del capitán Roy Keane (un sargento a la antigua), su aprendizaje junto a Rio Ferdinand, su soledad, su larga suplencia y, por encima de todo, el error que le cambió la carrera cuando empezaba a sentirse importante. En un partido contra el Bolton se comió un balón fácil que aprovechó Anelka para marcar. El despiste, grave, provocó que sir Alex Ferguson, su entrenador entonces, perdiera su confianza en él y que el Barça, mediante Txiki Begiristain, lo rescatará por unos 5 millones que hoy suenan a pleno en la quiniela primitiva. “Ese error es lo mejor que me ha pasado en la vida”, ha confesado Piqué, que, por cierto, adora a Ferguson pese a todo por la conversación clave que mantuvo para regresar a Barcelona.

Piqué conoce muy bien por tanto al United, cuenta maravillas de Old Trafford y alerta sobre sus puntos fuertes. Eso hizo ayer en una sala de prensa abarrotada de periodistas. “No hay que dejar vivo al United como hicimos con el Roma”, sentenció para dejar claro el mensaje.


“Me imagino un partido en el que tendremos el balón, habrá que tener cuidado con las contras y los centros”

Su ambición fue la de siempre ante partidos trascendentales, absoluta. “No quiero comparar con lo sucedido otros años. Venimos en una situación muy buena. La Liga está muy cerca y estamos en la final de Copa. Estamos jugando bien, así que saldremos a por un buen resultado, y si podemos ganar, mejor”.





Piqué negó que el recuerdo de Roma condicione al Barça: “No sentimos presión, llevamos muchos años en esto y la mayoría ya hemos ganado la Champions. Otra cosa sería que no la hubiéramos ganado hace 15 años. Cambiamos presión por ilusión, es lo que sentimos”.

Las preguntas sobre la eliminatoria contra el Roma no se detuvieron y así zanjó el tema: “Sucedió. Nos caíamos y nos levantamos otra vez. Fue un episodio duro en el que nos atropellaron, pero mirando hacia atrás los momentos buenos son muchos más que los malos. Seguro que hemos aprendido de lo que pasó. Iremos con más cuidado que en Roma. Las cosas pasan en fútbol, aunque parezcan inimaginables”.


“Old Trafford aprieta mucho pero hemos vivido las mil y una como para pensar que el ambiente nos afectará”

El central anticipó un partido estilísticamente convencional: “Me lo imagino con el Barça teniendo el balón y ellos saliendo a la contra con jugadores veloces como Rashford. Habrá que estar pendiente de los centros, las jugadas de estrategia y los contragolpes, las vigilancias serán vitales, en definitiva. Sería bueno no encajar”.

Sobre el ambiente de las gradas de Old Trafford, lo elogió, pero negó que pueda llegar a intimidarles: “Jugar aquí es único. La afición es increíble. Hay que vivirlo, pero hemos vivido las mil y una como para pensar que el ambiente nos afectará. Sabemos que apretan mucho pero estamos preparados”.





Piqué habló de la eliminatoria que saldaron con éxito los ingleses ante el gigante PSG (“eso nos demuestra que no puedes dejar vivo al United”) y elogió a Suárez: “Tener a Luis con nosotros es acojonante. Te aporta goles, asistencias y carácter. Es una pieza fundamental”.








Fuente: LA Vanguardia

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