En seis meses, Ángeles Pedraza ha sido cesada dos veces y nombrada para tres cargos por el Gobierno de la Comunidad. El 3 de septiembre dejó el Comisionado de Atención a Víctimas, con un sueldo de 75.084 euros. El 10 de ese mes abandonó el puesto para el que había sido nombrada en su lugar, para el Comisionado de la Cañada Real. Y desde entonces es gerente del Organismo Autónomo Madrid 112, por lo que cobra 93.855 euros. Su caso ilustra algunos de los baches que ha vivido el Gobierno en su primer medio año de funcionamiento: desde que Isabel Díaz Ayuso llegó al poder, en agosto, la presidenta ha firmado 11 bajas en la Administración según datos proporcionados por la consejería de Presidencia. La lista, además, aumenta si no se tienen en cuenta atenuantes como jubilaciones o cambios en la estructura del Gobierno que acabaron con el puesto del afectado.

La estadística, que no tiene en cuenta las bajas propias de un cambio de Gobierno, supera a la que registraron las dos inmediatas predecesoras de Ayuso en la Real Casa de Correos, Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre.

«Los ceses y salidas en esta primera etapa obedecen a los ajustes de los diferentes equipos de las consejerías a la nueva estructura del Gobierno, con la excepción de la directora de Educación Concertada, que cesó a petición propia por la polémica generada a raíz de su tesis», explican desde el Gobierno, separando el caso de Concepción Canoyra del resto.

La gestión de ese cambio afectó a la tensa relación de PP y Cs. Canoyra dejó de ser directora general al filo de la medianoche, y justo antes de que el diario Abc hiciera público el presunto plagio de su tesis doctoral, que ella siempre ha negado. Al día siguiente, Cs explicó la dimisión forzada como el ejemplo de un tiempo nuevo: con Ignacio Aguado, transmitieron desde su formación, se habían acabado las lentas reacciones de anteriores Ejecutivos del PP frente a supuestas irregularidades de sus cargos. Mano dura, fue el mensaje.

En la formación conservadora, sin embargo, reaccionaron con una mezcla de sorpresa y enfado a esa afirmación. La decisión, aseguraron desde el PP, fue tomada con rapidez por el núcleo duro de Díaz Ayuso. Sin presiones externas y sin informar a su socio hasta el final. Con autonomía. Era octubre, apenas habían pasado dos meses desde la toma de posesión de la presidenta, y ya aparecían las primeras grietas en la unión del Ejecutivo de coalición.

Concursante televisiva

Las bajas más sonadas se han concentrado en alguno de los fichajes estrella de la jefa del Ejecutivo.

En la Comunidad ya no trabaja la expresentadora televisiva Elsa Martín Olsen, exconcursante del reality La selva de los famosos, que fue nombrada por Díaz Ayuso para el cargo de Comisionado de Bienestar Animal, un puesto de nueva creación con un sueldo de 75.084 euros. Apenas estuvo un par de meses en el puesto. Y tampoco continúa en la Administración madrileña otro alto cargo con perfil mediático, el exwaterpolista olímpico y presentador televisivo Pedro García Aguado.

«Hay que saber cuándo marcharse. Una pena», escribió en sus redes sociales el ya exdirector general de Juventud, un puesto remunerado con 93.855 euros, que prefiere seguir en la actividad privada. Atrás quedan las fotos de sus abrazos con Díaz Ayuso durante la campaña electoral. Sus gestos de complicidad una vez formado Gobierno. Y la polémica.

«Mis actividades, como las conferencias remuneradas, no estaban siendo bien vistas, incluso estando acorde a la ley de incompatibilidades», dijo pasada la tormenta del viernes, cuando dimitió. El consejo de Gobierno oficializará hoy su salida. Será el undécimo nombramiento gubernamental que causa baja en seis meses. De récord.

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Fuente: El Pais

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