Vox afronta las negociaciones para formar gobierno en la Comunidad de Madrid con el objetivo de entrar en un Ejecutivo compartido con el PP y Ciudadanos. El partido ultraderechista de Santiago Abascal también pactó con esas dos formaciones en Andalucía, pero entonces se limitó a prestar su apoyo a la investidura de Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), sin entrar en el Gobierno, y tuvo que digerir que la formación de Albert Rivera le obviara en la foto final, actuando como si no fuera parte de la alianza. Desde entonces, muchas cosas han cambiado. Y Vox no admitirá el mismo trato en Madrid, donde los 12 diputados de Rocío Monasterio tienen la llave de la gobernabilidad. [Resultados en Madrid]

Nadie sabe cómo acabarán las negociaciones, pero sí cómo empiezan: Vox reclama una representación en el Ejecutivo proporcional a su peso en la Cámara regional, y estudia desde antes de los comicios pedir consejerías de relumbrón, como podría ser la de educación. ¿Su meta? Visibilizar y normalizar los acuerdos entre las tres formaciones de derechas con una mesa de negociaciones a tres bandas, y no dos a dos, como ocurrió en Andalucía, cuando el PP dialogó por separado con Cs y con Vox.

«Nuestro objetivo es hacer valer nuestros escaños y sí, probablemente entrar en el Gobierno es la mejor manera de hacerlos valer y que se vea sobre todo el trabajo que queremos desarrollar!, ha dicho este lunes en RNE Monasterio, la líder regional del partido de Santiago Abascal. «Pero esto ya se hablará. Lo primero es conseguir sentarnos con las partes, que no se hagan cordones sanitarios, que se olviden los insultos y estigmas dirigidos contra Vox durante la campaña», ha añadido. «Los resultados de ayer, que no esté el socialismo en Madrid, que haya salido Carmena, ha sido gracias a partidos como Vox», ha seguido. Y ha subrayado: «Si Vox no se hubiera presentado no sería posible este acuerdo que ahora haría posible que salga alguien del PP presidiendo la Comunidad. Sin la existencia de Vox, el PP habría tenido un batacazo brutal. Esto tiene que hacer reflexionar a algunos».

El planteamiento de Monasterio, que se hace eco de la línea estratégica que ha marcado Abascal tanto para la Comunidad como para el Ayuntamiento de la capital (donde Vox también tiene la llave de la gobernabilidad), no tensiona por igual a sus potenciales socios.

Con el PP aliviado por la posibilidad de gobernar las dos instituciones durante los próximos cuatro años, Díaz Ayuso se ha abierto este lunes a la entrada del partido de extrema derecha en su Gobierno. «¿Y si no hay otra alternativa?», se ha preguntado en la cadena Ser. «No lo sé en estos momentos».

Villacís pide al PSOE su apoyo para evitar a Vox

Sin embargo, Ciudadanos, incómodo por la posible foto con Vox, busca alternativas. Esta misma mañana, Begoña Villacís, la líder municipal de la formación de Rivera en la capital, ha invitado a José Vicente Pepu Hernández, su homólogo socialista, a formar parte de un pacto con PP y Cs que haga innecesaria la participación de los concejales de Vox.

“La mejor fórmula es una coalición”, ha dicho Villacís del pacto que aspira a firmar con José Luis Martínez Almeida (PP). “[Pepu Hernández] perfectamente podría apoyar otro Gobierno que no fuera el de la señora [Manuela] Carmena (…) Sigo abriéndole la puerta y perfectamente podría hacerlo», ha añadido, explicitando su preferencia por un más que improbable acuerdo PP-Cs-PSOE.

Ignacio Aguado, el líder autonómico de Cs, no ha llegado a tanto, aunque ha obviado en todas sus intervenciones la necesidad de firmar un acuerdo con la formación de extrema derecha. Un ninguneo que Vox no está dispuesto a digerir ahora, al contrario que en Andalucía, donde estaba en juego apuntarse el tanto de acabar con 40 años de gobiernos del PSOE.

“Vox es determinante. Vox va a hacer valer sus votos”, advirtió Abascal la misma noche electoral. “¿Y esto que significa?”, se preguntó. “Significa que no vamos a admitir cordones sanitarios de ningún tipo, insultos, etiquetas, de aquellos que para gobernar tendrán que pactar con nosotros. Algunos tienen que tener muy claro que quienes quieran contar con nuestro apoyo para construir mayorías alternativas tendrá que ser respetuoso y flexible”.

Nada refleja mejor los nuevos tiempos en la derecha. El PP va a la baja, pero se mantiene: Díaz Ayuso y Almeida empeoraron el resultado de sus predecesores en la Comunidad y el Ayuntamiento, aunque aspiran a gobernar. ¿Cómo? Gracias al repunte de Cs, insuficiente para dominar la derecha, y a la irrupción de Vox, la extrema derecha, que ahora reclama entrar en gobiernos.

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Fuente: El Pais

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