Se llama Rachel Valdés, es cubana, modelo, tiene 30 años y un hijo de cinco. Ella es la nueva pareja de Alejandro Sanz. La revista Corazón logró el pasado martes las primeras imágenes de ambos en un barco en Miami. De esta manera, se confirma lo que era un secreto a voces desde el pasado mes de julio cuando el cantante anunció en sus redes sociales que había puesto punto final a su relación con su esposa Raquel Perera, madre de dos de sus hijos. Aunque fue la propia Perera quien en la boda del futbolista Sergio Ramos y la presentadora Pilar Rubio, donde acudió sola, contó a algunos de algunos de sus asistentes que su matrimonio estaba roto y que el cantante mantenía ya una relación con otra mujer.

Graduada de la Academia San Alejandro, en 2010, Rachel Valdés es uno de los exponentes de la nueva vanguardia cubana. En sus obras utiliza distintas técnicas: pintura, acuarela, fotografía, escultura e instalaciones, su sello es la creación de ambientes multidimensionales que trascienden la realidad inmediata. Con el empleo de cristales y espejos de seguridad laminados, ha participado en el proyecto cultural Detrás del Muro desde 2012 y en la 12ª edición de la Bienal de La Habana con Cubo azul y Composición infinita.

La portada de la revista ‘Corazón’.

Durante todo el verano los paparazis han estado a la caza de la primera foto del cantante con su novia. Rachel Valdés le ha acompañado en parte de su gira española aunque siempre se han mantenido en un discreto segundo plano. También ha estado con él en la finca que Alejandro Sanz posee en Jarandilla de la Vera (Cáceres) y ya conoce a los tres hijos de artista: Manuela, de 18 años, nacida de su relación con Jaydy Michel, y Dylan y Alma, hijos de Perera.

Valdés acompaña estos días a Alejandro Sanz en la gira que llevará al músico a Nueva York, Chicago, Orlando, Washington y Miami donde se han obtenido las fotos que confirman su relación. La nueva pareja del cantante protagonizó el videoclip Traidora de Marc Anthony y es una exitosa artista que conquistó Times Square hace dos años exponiendo tres gigantescos paneles de espejos tridimensionales.

Raquel Perera se ha mantenido hasta ahora en silencio. Eso sí, ella también publicó en sus redes sociales el mensaje del artistas en el que confirmaba que el matrimonio está separado. «Un amor puro y comprometido. Somos una familia y siempre lo seremos. Decidimos amarnos para siempre y así será. Lo eterno tiene la complejidad y la ventaja de transformar las maneras de amarse en otras direcciones, sin destruir el cariño, la lealtad y la responsabilidad conjunta sobre nuestros hijos. Nuestra familia está por encima de cualquier cosa… es diversa y Bella, como la vida y así permanecerá. El mundo cambia, nosotros también, siempre amorosamente. Gracias por respetarlo», decía el cantante en el comunicado sobre su separación de Perera.

Ambos tienen por delante un complicado divorcio debido a la importante implicación de ella en los negocios y sociedades del artista. Perera forma parte del consejo de Gazul Producciones, la sociedad limitada que gestiona los negocios de Sanz. De hecho, es la presidenta del mismo desde su incorporación, el 12 de abril de 2017. Además, es apoderada de la empresa, es decir, puede tomar decisiones en nombre de la misma, como también pueden hacerlo el resto de miembros del consejo y otros apoderados como Jesús Sánchez Pizarro, hermano de Sanz, también parte de la estructura de Gazul.

La empresa se dedica a las artes escénicas, a “la producción, programación, diseño, estudio y preparación de actuaciones musicales” o a “la edición y distribución de publicaciones especializadas relacionadas con la música ligera”, como puede leerse en sus últimas cuentas públicas, de 2015. Pero no solo: también está destinada a la “importación y distribución de todo tipo de artículos y productos alimenticios e industriales” y a “la compra, venta, arrendamiento, construcción, promoción, incluso rehabilitación, de toda clase de inmuebles”. Música, distribución e inmobiliarias. Tres patas del negocio de la familia Sánchez-Perera que, tras dirimirse el matrimonio, queda por ver cómo y quién gestiona.




Fuente: El Pais

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