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«Quería ser Karftwerk, pero me salía Pérez Prado»


Es un auténtico destructor de tópicos musicales. Camilo Lara filtra toda la música del mundo para dar su propia versión, tal y como ha demostrado con su discografía o con proyectos como Mexrrissey (un combo del indie mexicano) que versionaba en castellano las canciones de Morrisey. Pero esa ha sido siempre su manera de funcionar: tomar influencias y devolver su punto de vista. Tras producir la música (y algo más: parte del concepto) de «Coco» de Pixar, acaba de publicar su nuevo álbum, «Disco Popular». Lo presenta en el ciclo «Poetas» en el Matadero de Madrid, mañana.

–Llevaba años sin publicar material nuevo.

–Me sucedió como esas veces que vas al baño en una fiesta y te encuentras con alguien y luego con otras persona en el camino y no llegas nunca. Tras Mexrrisey, Compass, y «Coco», dediqué un año a viajar por América para rendir un homenaje a la cultura de los barrios.

–Ese es el material del disco.

–Sí,mis experiencias en Colombia, Argentina, Jamaica… el objetivo era pensar que de todos los ritmos latinoamericanos se podía hacer una síntesis, analizar qué los une.

–¿A qué conclusión llegó?

–A ninguna (risas). Pero no creo que fuera un esfuerzo fallido. Desde luego que me divertí mucho haciéndolo y creo que hay ciertos guiños en la música que se unen unos con otros. Entendí que soy parte de eso y que a la vez somos muchas partes y que nos podemos deconstruir musicalmente a través de esas canciones que tienen un poquito de guiño a varios lugares.

–¿Por qué le interesa el baile urbano?

–Mi música siempre ha tenido un coqueteo con eso y con los años te das cuenta de que esa misma experiencia en distintos lados se puede llevar a cabo… y es igual de divertido. Me gustó la idea de salirme de mi barrio para ir a explorar otras cosas.

–Antes no interesaban estos ritmos de Latinoamérica pero ahora sí. ¿Por qué?

–Supongo que la gente empezó a permearse a otros sonidos y también es que la industria de entretenimiento y de la música es muy voraz y trata de agarrar cosas frescas, sangre nueva. Y a través de eso que ha pasado con el reguetón, por ejemplo, se ha abierto la audiencia a la cumbia.

–A la cumbia ya le había rendido un homenaje.

–Sí, siento que fue muy importante para mí y que en el principio me dio mi camino, pero no me podía quedar ahí. Sigo trabajando con cumbieros pero preferí irme para otro lado.

–¿Es la cumbia su primer recuerdo musical?

–No. Fue el disco de Bauhaus de «Bela Lugosi Is Dead».

–Me acaba de dejar roto.

–Mucho de mi formación inicial fue la «new wave». Y entendí que yo quería hacer eso, música que tuviera un lado transgresor y político. Pero cuando empecé a hacerla, todo terminaba sonando a cumbia, así que no tenía otro remedio.

–¿Por qué le salía la cumbia?

–Porque empecé a hacer mis temas con «samplers» y muchos de los que utilizaba venían de discos de mambo y de chachachá y claro, por más que quisiera ser Kraftwerk, me salía más Pérez Prado.

–¿Cómo fue la experiencia de «Coco»?

–Pues empezó hace seis años cuando me llegó un mensaje de Facebook del director de la película. Me proponía que le ayudase porque estaba trabajando en la historia de «Coco» con mi música en «repeat» y entonces fui allí y no era mentira. Y empecé a trabajar a muchos niveles, proponiendo ejemplos de lo que sonaba en cada zona de mi país. Y en los últimos dos años produje toda la música con intérpretes mexicanos, porque todo lo que suena es auténtico, y fue muy divertido. Casi como un viaje por música desconocida porque yo me encontré con aspectos de mi cultura que no conocía bien. Así que fue emocionante.

–¿Fue una responsabilidad hacer una película sobre la mexicanidad?

–Imagínate. Era una misión fuerte, pero es que en mi acercamiento traté de ser respetuoso con la realidad. No quería quedarme en el cliché turístico y en las referencias de siempre de los mexicanos con el sombrero echándose la siesta. Ese era el estereotipo de Hollywood y mi objetivo a evitar.

–¿Te sucede que la party va para arriba y usted va para abajo, como en la canción del disco?

–Sí, constantemente. Esa es la desgracia del DJ, que estás levantando la fiesta durante muchas horas y la gente ya está disfrutando al máximo, tú realmente no puedes más. Ese es el breve resumen de mi actividad profesional.




Fuente: La razon

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