A unque los viajeros que llegan a Nueva York generalmente aterrizan en Queens —los aeropuertos de LaGuardia y JFK están aquí—, son pocos quienes aprovechan el viaje para conocer el distrito más grande de la ciudad. Queens es la principal zona residencial de Nueva York (Estados Unidos), aquí viven unos 2,3 millones de personas y cuenta con la mayor diversidad étnica del mundo. Sus vecinos de hasta 150 nacionalidades lo convierten en un lugar lleno de encantos. En esta ruta proponemos descubrir cuatro de sus barrios y las paradas imprescindibles que deben hacerse en ellos.

La mejor vista de Manhattan

Long Island City

Del Gantry Plaza State Park parte el ferri que permite hacer paradas en Brooklyn y llegar al Pier 11

Al oeste de Queens, Long Island City es el barrio más hipster. Bajo el metro elevado que atraviesa el distrito y en una antigua zona industrial, el MOMA ha construido una de sus sedes, el PS1. Dedicado al arte contemporáneo desde su apertura en 1976, el PS1 ha estado siempre a la vanguardia del arte. Desde aquí, dando un paseo de unos 15 minutos, se llega al Gantry Plaza State Park, con una de las mejores vistas a los rascacielos de Manhattan al otro lado del East River. En este parque y por el mismo precio que cuesta un viaje de metro (unos 2,45 euros un billete de ida), puede tomarse el NYC Ferry que recorre el río en dirección sur y que permite visitar las orillas de la calle 34 de Manhattan, hacer diferentes paradas en Brooklyn, pasar por debajo de los puentes de Williamsburg, Manhattan y Brooklyn, y llegar al Pier 11, muy cercano a Wall Street.

Escenarios de película

Astoria

Este es el corazón mediterráneo de Nueva York, con vecinos italianos, egipcios, marroquíes y una población griega que en la década de 1960 se convirtió en la más grande fuera de Grecia. Antes de adentrarnos en la zona se puede admirar, todavía en los límites de Long Island City, las bondades de la cultura griega dando un paseo por el museo al aire libre Socrates Sculpture Park, desde el cual se ven el East River, Roosevelt Island y Manhattan. A solo una manzana de distancia está el The Noguchi Museum. El escultor de origen japonés Isamu Noguchi lo fundó en 1985 para preservar su obra en un lugar coqueto, con un jardín que invita al reposo.

En Astoria también conviven comunidades bosnias, brasileñas, colombianas y gallegas. Así que es un lugar más que recomendable en el que detenerse a comer. Para ir abriendo boca, la Taverna Kyclades tiene el mejor marisco de la zona y un pulpo con patatas al limón delicioso que puede acompañarse con vino griego. Al postre siempre invita la casa. Para los golosos en el barrio está el Omonia Cafe, que tiene terraza al aire libre en verano y cubierta en invierno y abre de 7.00 a dos de la madrugada. Además de presumir de tener el mejor brownie de Nueva York y una gran selección de pastelería griega e italiana, sus dueños se enorgullecen de ser los creadores del pastel perfecto, aquel que aparece en la película Mi gran boda griega. Y es que Astoria no solo ha sido escenario de varias películas, además tiene su Hollywood particular: a pocas calles están los estudios Kaufman, donde se han rodado desde Barrio Sésamo hasta musicales como Hair o películas más recientes como Birdman. Y en el lugar donde antiguamente se encontraba un estudio de Paramount Pictures hoy está el Museum of the Moving Image, dedicado a la producción audiovisual y sus tecnologías, con muestras temáticas, proyecciones y memorabilia como el cuerpo de Yoda o la prótesis de las piernas magulladas que utilizó Winona Ryder en Cisne negro.

Noche en el corazón latino

Jackson Heights

Recorrer Jackson Heights es atravesar un camino aromático de curry, arepas recién hechas, carnes asadas y arroz con frijoles, bajo el ruido del metro elevado y el trajín de sus vecinos. Este barrio tan multicultural al este de Queens cuenta con su particular Little India, donde reside la población de sijs más grande fuera de la India. Por eso, comer en uno de los restaurantes cercanos a Roosevelt Avenue, entre las calles 72 y 78, es siempre un acierto. También lo será curiosear los negocios de la zona, probar la repostería de La Gran Uruguaya Bakery y terminar el día escuchando música en directo y echándose unos bailes en Terraza 7, un local encantador que congrega al corazón latino del barrio.

300 hectáreas de parque

Flushing

Los vecinos de Queens reivindican que el verdadero Chinatown de Nueva York está en Flushing. Desde los años ochenta llegaron a esta zona miles de chinos, coreanos y taiwaneses, por lo que actualmente el 40% de sus residentes es de origen asiático. Dar un paseo por la transitada Flushing Main Street y comer en Tian Jin Dumpling House es una de las experiencias más genuinas y económicas que ofrece la ciudad (¡12 dumplings por 6 dólares!).

Después, para escapar a espacios menos concurridos es ideal pasear por el cercano Flushing Meadows Corona Park, sus algo más de 300 hectáreas lo convierten en el parque más grande de Queens. Fue diseñado como recinto para albergar las ferias mundiales de 1939 y 1964. También mantiene recuerdos de su pasado como la escultura de la Unisfera —el gran globo terráqueo que daba la bienvenida a los visitantes de la exposición de 1964— y el Pabellón de Nueva York, inspirado en las plataformas de lanzamiento de los cohetes espaciales, que sirvió como escenario para películas como Men in Black (1997). Se encuentran también el Citi Field —el estadio de béisbol de los Mets—, el New York Hall of Science —muy recomendable para ir con niños— o el Queens Museum, con una maqueta que replica Nueva York, utilísima para hacerse una idea de la distribución de la ciudad.

Sara Cordón es autora de ‘Para español, pulse 2’ (Editorial Caballo de Troya).

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Fuente: El Pais

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