Silvia Congost . Sí, creo que era esta. Que él se encuentra con un amigo y le dice: “¿Qué, qué tal, cómo va con tu mujer, Ana?”. Y le dice: “Ah, muy bien, muy bien”. Y “¿Sí? ¿Y cómo te va con Alicia, con la amante?”. “Ah, también muy bien”. Y le dice: “¿Entonces? Entonces con Ana no estás bien”. “Sí, sí, estoy muy bien”. Claro, esas personas, dentro de su cabeza, igual pueden pensar que están muy bien y que aman muchísimo a su mujer, ¿no? Como te decía. Pero, claro, aunque ellos estén convencidos de que aman a su esposa, cuando tú amas, no… O sea, el amor siempre implica bondad y compasión. Si tú quieres, amas a alguien, no harás nada con lo que sepas que esa persona va a sufrir. Y si no, cualquier persona puede pensar en alguien a quien ama. Somos incapaces de hacer daño a esa persona adrede. Y ese hombre, probablemente, si piensa en… ¿Qué ocurre si su mujer descubre que está con la tal Alicia? Pues seguramente él es consciente, aunque no lo quiera pensar, que va a sufrir, que no le va a gustar, y que a lo mejor, incluso, eso la va a llevar a que quiera dejarle. Entonces, sabe que le está haciendo daño, lo que pasa es que le importa un comino. O sea, mi traducción aquí es: le importa un comino y por eso lo hace y se queda tan ancho. Y hay muchas personas que actúan así, pero quien está a su lado y descubre esa mentira tiene que recuperar la dignidad y poner un límite muy firme ahí.




Fuente: El Pais

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