Un estudio de investigadores de la Universidad de Ku Leuven (Bélgica) y SciSports (Holanda) analiza la importancia de saberse desenvolver en los momentos cruciales de un partidos. Jugadores de élite, como Cristiano Ronaldo, Agüero o Neymar, bajo lupa.

En ocasiones el fútbol se convierte en un estado de ánimo. El encuentro puede cambiar en cuestión de segundos. Una jugada aislada, una genialidad o una expulsión tienen la capacidad de marcar el devenir del encuentro. La idea de analizar cómo afecta la presión la lideran Ku Leuven y SciSport. El doctor Pieter Robberechts (Sección Informática de Ku Leuven y principal autor del estudio) afirma que «surgió en una “tormenta de ideas”».

Los jugadores se preparan a conciencia física y tácticamente pero no deben descuidar el plano mental. Al más alto nivel, saber jugar bajo presión, se convierte en crucial. Entre los mejores futbolistas, a nivel mundial, se observan distinciones. Cristiano Ronaldo es ajeno a la presión que puede suscitar el momento en el que se halla. Robberechts señala que «el portugués se encuentra bien bajo presión y eso le motiva para seguir arriba tantos años». Del mismo modo, Agüero -jugador del Manchester City- rinde de manera excelente. Sin embargo, en el otro lado de la moneda, podemos encontrar a dos ex compañeros, Neymar y Luis Suárez, que afrontan con dificultades los momentos decisivos y les lleva a tomar malas decisiones. El caso del brasileño puede llevar a confusión si se mira la Champions League que ganó, en la temporada 2014/2015, donde desde los cuartos de final hasta la conclusión del torneo marcó siete goles incluida la final. No obstante, el doctor manifiesta que «esos goles no fueron marcados en momentos cruciales del partido por lo que la presión era más baja. Lo hizo de manera temprana o tardía con el partido decidido». Eden Hazard -extremo del Chelsea-, que se sitúa en un punto medio, logra realizar buenas acciones individuales, pero en la elección final se equivoca.

Cabe resaltar el momento del partido y cómo se ha desarrollado. Según revela el estudio hay dos maneras de enfocarlo:

– La primera, el contexto que envuelve al partido: si eres local o visitante, si es un rival fuerte o si dicho encuentro, decidirá el título. De todos modos, no hay que olvidar que un gol, una asistencia perfecta o una parada pueden decantar el choque.

– Por otra parte, se puede observar el desarrollo del encuentro. Es decir, la presión aumenta si en los minutos finales el resultado es igualado. Sin embargo, las pulsaciones bajan si uno de los dos equipos golea al otro debido a que el partido se encuentra sentenciado.

Robberechts destaca que «nuestro modelo se basa en diferentes parámetros en los que calculamos la presión minuto a minuto». Asimismo resalta que «de esta manera, que es objetiva, vemos la presión mental en un partido específico». El análisis consta de 7.000 partidos en siete competiciones de fútbol profesional para ver cómo actúan los jugadores bajo estrés.

El estudio revela que un club que ha apostado fuerte por esto es el Liverpool. Van a por futbolistas que rindan mejor antes situaciones de estrés. Lotte Bransen, de SciSports, apunta que «un club que considere pagar millones por un nuevo jugador tiene que pensar cómo rinde bajo presión».




Fuente: La Razón

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