Paula Vázquez ha sido la última en confesar que padece rosácea, una enfermedad dermatológica. La presentadora se suma a Dani Martín, quien también la sufre y que confesó ayer las secuelas que estaba teniendo.

La rosácea se trata de una enfermedad crónica inflamatoria en la zona central del rostro, en especial a las mejillas, la frente, la barbilla , la nariz y ojos, que afecta a personas de pieles claras. Se manifiesta en diferentes niveles de agresividad, y aunque es más frecuente en mujeres, cuando afecta a los hombres lo hace con más gravedad. Mientras que el cantante puede convivir “perfectamente con ella”, la presentadora asegura que esta enfermedad le incapacita en ciertos aspectos de su vida.

Provoca los enrojecimientos o vasos visibles en la cara, que en todas sus manifestaciones cutáneas se deben a una anomalía del sistema venoso del rostro que no funciona con normalidad. Algunos factores como las variaciones drásticas de temperatura (así como el cambio de extremo de frío a calor y viceversa), el consumo de platos calientes y picantes o la ingesta de bebidas alcohólicas o de tabaco son los que se consideran más agravantes y, por ende, que producen esta enfermedad.

Los síntomas pueden presentarse alrededor de los 30 años, aunque lo más común es alrededor de los 50 años. Además de los enrojecimientos (que pueden ser ocasionales o permanentes) y telangiectasias (cuando los vasos sanguíneos o capilares se dilatan y son visibles), tienen que ver con el ardor, picor o edemas en el rostro, así como la alta reactividad y sensibilidad de la piel. Estos sintomas aparecen en brotes, con periodos de calma entre ellos.

El diagnóstico debe realizarlo un dermatólogo, que indicará el tratamiento más adecuado para cada persona y puede ir desde los tópicos a los orales, láser o electrocoagulación. Algunos consejos para la piel con rosácea pueden ser:

– La limpieza, como utilizar productos limpiadores suaves, leches sin aclarado o aguas termales que puedan calmar la piel.

– Evitar el agua muy caliente con tu higiene diaria.

– Hidratación, sobre todo con cremas específicas que hidraten mucho y ayuden a prevenir irritación, escozor, picor y quemazón de la piel.

– Protección solar, que se debe utilizar siempre que se salga a la calle (inclusive días con poco sol).

– Alimentación, cuidando la dieta, que debe ser rica en vitaminas (especialmente C y D) y evitar picante, comidas muy especializadas, grasas, tóxicos como café, alcóhol y tabaco.

– Controlar cambios de temperatura bruscos, estres y ansiedad.




Fuente: La Razón

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