Un chiste bueno, una sorpresa inesperada, la sensación de que algo va a salir bien… y de repente, durante unos segundos el cuerpo pierde “el sentido”. Y, tras esa pausa, vuelta a la vida normal. La cataplejía, hoy en día “famosa” por ser uno de los síntomas que sufre en presentador de La Sexta, Jordi Évole, es uno de los dos síntomas clave de la narcolepsia junto a la somnolencia diurna.

Esta enfermedad rara, que afecta a uno entre 2.000-4.000 de los adultos jóvenes de entre 20 y 30 años, “a veces se tarda entre 10 y 12 años en diagnosticarse porque los médicos no conocen bien los síntomas. O bien, por la inespecificidad del origen de la somnolencia, que en estos grupos de personas se puede atribuir a múltiples factores, sale mucho, trabaja a turnos…”, explica Carles Gaig, coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y neurólogo del Hospital Clínic de Barcelona.

Sólo un 12% de los pacientes es menor y más de un 50-60% de la población sufre narcolepsia sin saberlo. Esté infradiagnóstico puede llevar a un mal control de la enfermedad, ya que, aunque no hay cura, sí posibilidades de controlar los síntomas con el fin de que estos no sean intensos y lleven a la invalidez de la persona. “Se suele empezar con la somnolencia y luego, al tiempo, aparece la cataplejía. Pueden ser episodios leves, controlables… La persona, parece que se ríe, pero raro, porque se queda un tanto paralizada –de una parte, de su cuerpo o de forma total, durante unos minutos o unos segundos–, pero siempre ante el desencadenamiento de una emoción, en su mayoría positivas”, explica Gaig.

¿Cómo se trata?

El origen de la narcolepsia está en la falta de una hormona, la hipocretina, en el hipotálamo. “La ausencia de la misma, que controla el sueño y la vigila, desaparece, creemos a un problema autoinmune, que hace que desaparezca su producción por parte de las neuronas responsables. La situación ideal sería poder sustituirla, como ocurre con la insulina en la diabetes, pero de momento sólo es posible tratar los síntomas”, explica Gaig.

Algo muy característico de que se sufre narcolepsia es que con “siestas cortitas, de menos de 20 minutos, se combate la somnolencia diurna”, subraya Gaig. Además, el neurólogo del Clínic apunta que “para la presencia de sueño durante el día podemos prescribir estimuladores del organismo. Y para la cataplejía podemos emplear antidepresivos para controlar las emociones”.

El abordaje terapéutico es complejo, pero “con él y un buen diagnóstico se hace frente a la situación invalidante que puede desencadenar la aparición de episodios de pérdida de tono muscular, que pueden llevar al paciente caerse y parecer que está inconsciente. Y eso puede ser a diario o una vez al mes. No se sabe”, concluye Gaig.




Fuente: La Razón

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