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“Que cese el pimpampum contra los presentadores de los Goya”


“Quiero formular una demanda. ¡Pido que cese el pimpampum contra los presentadores de los Goya! ¡Que cese la tiranía de las redes! Y, antes de nada, que frenemos la predisposición negativa sobre el tema”. Todo eso pide Andreu Buenafuente con vistas a su actuación como presentador de la gala de los 33 premios Goya, mano a mano con su compañera en la ceremonia y en la vida, la actriz y también cómica Silvia Abril.

“Pido en definitiva –continúa todavía Buenafuente– que quitemos la presión de todo lo ajeno que gravita alrededor de esta fiesta y recuperemos toda nuestra capacidad de divertirnos, relajarnos y sorprendernos con lo que debe ser la celebración de una industria tan importante como nuestro cine”.





Sin perder su actitud amable y guasona de siempre, el humorista catalán no oculta su hartazgo ante la pregunta inevitable y al parecer común a todas las entrevistas sobre el reto que Abril y él afrontarán el próximo sábado en el Palacio de Congresos de Sevilla.

Asegura Buenafuente que no temer a las reacciones ante los chistes “variopintos” y sin tema predominante que harán esa noche. Al fin y al cabo, es la tercera vez que él afronta el encargo tras haberlo hecho en los años 2010 y 2011, y ambos lo aceptan ahora “encantados, honradísimos y felices”. Ella, debutante en los Goya, suscribe y añade: “Si lo que puedan decir me provocara algún miedo, no saldría a presentar. Lo que tengo es ilusión. Debo pensar y pienso que las posibles reacciones negativas no me importan”.


“Los chascarrillos no se centrarán en un tema; serán chistes variados, “sin insistir e lo político aunque sin rehuirlo”

Es la primera vez que la conducción de los grandes premios del cine español corre a cargo de una pareja en la vida real: algo “que hará más gracia al público que a nosotros” –dice él– y será motivo de alguno de los chascarrillos de la velada.

Así como en años anteriores hubo asuntos políticos o sociales que por decisión de guionistas, presentadores y premiados marcaron el espectáculo –el No a la Guerra en Irak en el 2003 y o el #MeToo el año pasado–, esta vez los Buenafuente y su productora, El Terrat, prevén sobre todo una celebración “con mucha risa”. Lo cual incluirá bromas sobre cuestiones de actualidad pero sin incidir de manera insistente en ninguna de ellas en particular. “No habrá una gran carga política” aunque tampoco se “rehuirán” la coña y las pullas alusivas a la gestión de nuestros dirigentes. “Las críticas –avanza Abril– se referirán sobre todo a las políticas del cine, al precio de las entradas, la distribución, las plataformas…”.





Lo esencial será entonces el humor en sí, que “cura y alarga la vida”, opina la actriz. Y que será el mejor escudo ante los dardos que los dos presentadores lanzarán hacia dentro y hacia fuera de la sala. “Quien tiene humor sufre menos”, considera Buenafuente. Los dos subrayan en este sentido la buena noticia que supone el auge de la comedia española, “motor del resurgimiento del cine” en el país, coinciden. “Es muy positivo que este año haya una comedia ( Campeones) entre las cinco producciones nominadas a la mejor película”, añade la actriz, que por su parte estrena este fin de semana Bajo el mismo techo.

Uno de los debates más bien internos que cada año preceden al día D de los Goya es la duración de la gala. Frente a la tradición de promesas de brevedad que los organizadores hacen e incumplen siempre, Buenafuente y Abril apuestan por que el espectáculo dure “lo que tenga que durar”. Pues “si todo el mundo está esperando la gran noche y para muchos premiados será un día único, que cada cual dé las gracias a quien le apetezca”, dice ella. “Que sean cuatro horas, cinco… ¡Seis horas de fiesta del cine!”, añade él. Es broma, claro. Pero ¿hasta qué punto?








Fuente: LA Vanguardia

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