Sociedad

«Puta barata, gorda, das asco, nadie va a querer estar contigo»


«El control es constante. Tiene que saber donde he estado y con quien, lo que he hecho en casa… Incluso este control lo ejerce indirectamente a través de mi hijo (el mayor, ahora de 11 años) al que le pregunta con quién he estado (…) No me ha sido posible relacionarme con otras personas ni hacer una vida normal y con libertad de movimientos. Me prohibía viajar a España y, cuando me lo ha permitido, ha sido imponiendo sus condiciones. Se ha negado en muchas ocasiones alegando que soy mala madre, que no estaba capacitada para estar con mis hijos». El texto forma parte de la última denuncia presentada en julio de 2016 ante el puesto de la Guardia Civil de Maracena (Granada) por Juana Rivas, que tiene que comparecer, junto a su ex pareja, el próximo día 8 ante el juzgado. Está obligada a hacerlo acusada a su vez por su ex marido, Francesco Arcuri, de secuestro de sus hijos, malos tratos hacia él y hacia los menores, desobediencia a la autoridad y obstrucción a la Justicia.

En la denuncia, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, Juana relata cómo desde junio de 2013, cuando reanudó la convivencia en Italia con Arcuri, ha sido «amenazada, insultada, vejada y agredida por éste», dice en la denuncia.

La madre de Maracena también declaró ante la Guardia Civil haber recibido insultos continuos de su ex pareja. «Son habituales. Me llamaba puta barata, bastarda, yo sé lo que has estado haciendo, pedazo de mierda, gorda, das asco, nadie va a querer estar contigo».

Cuando Arcuri no estaba de acuerdo con lo que ella hacía «se volvía agresivo y me gritaba apretándome fuerte las muñecas. De hecho, una noche me apretó el cuello mientras me decía que me iba a matar… Llegué a temer por mi vida. En otra ocasión me dio una patada en el muslo que me provocó una fuerte contusión y una rotura del pantalón».

A ello se suma las amenazas constante con quitarle los niños con el argumento de que «puede acceder a los mejores abogados». «Me decía que yo me podía ir pero sin mis hijos, porque me haría la vida imposible».

La mujer entonces no ocultó ante los agentes su malestar porque no disponía de medios económicos para mantener a sus hijos y salía adelante gracias a la ayuda de su madre y su hermana. Pero lo que más temía era que su marido viniera a España para llevarse por la fuerza a sus hijos y que «probablemente pueda agredirme para conseguirlo».

Mientras, tarda en deshacerse la maraña judicial que envuelve el caso Juana. Su defensa esperaba que la Audiencia de Granada se pronunciara de forma inmediata sobre el incidente extraordinario de nulidad que podría suspender la obligación de Juana de tener que entregar a sus hijos a su ex marido antes del martes, cuando la pareja tiene que comparecer por las acusaciones de Arcuri.

El pronunciamiento, aunque fuera en contra de Juana, como es previsible, según ha avanzado el Ministerio Fiscal, es importante porque abre a la mujer la posibilidad de recurrir al Tribunal Constitucional agotada ya toda la vía judicial. Es la última esperanza de Juana. Así, la Audiencia tiene ahora en sus manos la posibilidad de facilitar que se abra este camino antes del próximo martes.

La Audiencia de Granada, no obstante, no se pronunciará antes del próximo lunes sobre el incidente excepcional de nulidad que ha formalizado Juana Rivas, según informaron a Efe fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), la fecha máxima tanto para la Fiscalía como para el padre de los dos menores para comunicar su postura ante esta petición.

Sin embargo, el equipo jurídico de Juana confía en que la Audiencia granadina resuelva lo antes posible. Mientras, la madre de Maracena sigue «muy mal físicamente» por los problemas de estómago que padece a consecuencia de un pinzamiento mesentérico que le diagnosticaron en octubre pasado.




Fuente:La razón

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