“Es evidente que hoy el partido ha empezado a desaparecer”, resumía ayer un destacado dirigente del PDECat después de conocer el desenlace que ha tenido la confección de las listas de JxCat para las elecciones generales del 28-A y las municipales y europeas del 26-M. Unas listas en las que Carles Puigdemont –que encabezará la de las europeas y competirá directamente con Oriol Junqueras– ha impuesto a todos sus candidatos y ha relegado al partido a posiciones puramente residuales, que, según algunos de sus miembros, le sumen en un clima de ruptura y en la práctica ponen en serio peligro su continuidad.





La tensión por la composición de las candidaturas se ha prolongado hasta el último momento –el propio expresidente de la Generalitat amenazaba el sábado con darse de baja del PDECat, como ya hizo con ocasión de la asamblea general que descabalgó a Marta Pascal de la dirección, si sus criterios no eran aceptados– y, de hecho, todavía no ha desaparecido a pesar de que sobre el papel hayan recibido el visto bueno de todas las partes. La propia composición de las listas, pero también las formas con que se ha producido la negociación entre el partido y el entorno de Puigdemont –en ambos casos el papel de la formación heredera de CDC ha sido, a la vista del resultado, prácticamente insignificante–, son el principal detonante del desencuentro, como se desprende de las valoraciones con que unos y otros acogieron el acuerdo: “Es una purga absoluta”, lamentaban fuentes del PDECat, mientras desde JxCat se jactaban de que “les hemos barrido”.


Cuevillas será el número uno de Girona y se confirma el salto de Artadi a Barcelona

En cuanto a la composición, el propio expresidente de la Generalitat encabezará, como hacía tiempo que sopesaba, la lista europea y se batirá con el líder de ERC. En las generales, los presos coparán los primeros puestos. El cabeza de cartel de Barcelona será el presidente de la Crida Nacional per la República, Jordi Sànchez, seguido de la consellera de Cultura, Laura Borràs, la vicepresidenta del PDECat, Míriam Nogueras, y el eurodiputado Ramon Tremosa, todos ellos impuestos por Puigdemont, de manera que el primer nombre que podrá designar directamente el partido será el quinto. La lista de Tarragona la encabezará el exconseller Josep Rull, seguido del secretario de organización del PDECat, Ferran Bel, y una independiente, que podría ser Aurora Masip. La de Lleida la liderará otro exconseller, Jordi Turull, con la alcaldesa de Térmens, Concepció Cañadell, de dos, y una independiente, Rosa Borrell, de tres. Y la de Girona, que era la gran incógnita, tendrá finalmente de número uno al abogado del expresidente de la Generalitat, Jaume Alonso-Cuevillas, que hacía tiempo que se postulaba para la lista europea, seguido del actual diputado en el Congreso, Sergi Miquel, y probablemente la exconsellera del PSC Marina Geli, aunque también ha sonado el nombre de Carme Renedo.





Para el Senado, Puigdemont cuenta con otro exconseller, Lluís Puig, en este caso desplazado a Bruselas, Hèctor López Bofill y Assumpció Castellví, entre otros nombres. Mientras que para la lista de las municipales en Barcelona se confirmó que la consellera Elsa Artadi será la número dos de otro exconseller preso, Joaquim Forn, y que Neus Munté, la ganadora de las primarias del PDECat, ocupará el tercer puesto, al tiempo que Ferran Mascarell podría ser el cuarto. La conclusión de la composición de todas las candidaturas es que no sólo el sector moderado del partido –Carles Campuzano, que ya se despidió a través de Twitter, Jordi Xuclà o Marta Pascal– queda claramente relegado, “sino que lo queda todo el PDECat”, lamentaban fuentes de la formación, mientras los más próximos al expresidente de la Generalitat valoraban la situación como un “cambio de etapa”.


El sector moderado queda relegado y el partido pierde el pulso y se diluye en JxCat

“Cambio de etapa” o “noche de los cuchillos largos”, como interpretaba otro dirigente, que se plasmó en una nueva reunión extraordinaria del consejo nacional del partido, ayer por la mañana, que volvió a visualizar el malestar y la fricción existentes dentro de la formación. En la reunión se reprodujeron una vez más las críticas de cuadros y representantes territoriales por el hecho de que el PDECat “quede invisibilizado” y también en contra de la gestión llevada a cabo por el presidente del partido, David Bonvehí, al que algunos acusan de haber cedido en la negociación y de poner con ello a la formación en la picota. “Le han utilizado como una marioneta”, censuraban dirigentes que no daban por buenas sus explicaciones de que el PDECat “sale reforzado” de la “enésima cesión” y que le reprochaban que el único balance que pudiera ofrecer fuera el de la formalización de un órgano compartido a partes iguales para la toma de decisiones dentro de JxCat encabezado por él y Sànchez.





Durante la reunión de este consejo nacional, que registró una asistencia muy escasa –apenas 180 consejeros de más de 400–, Bonvehí no pudo contestar a preguntas que le pedían detalles sobre las listas, porque aseguró desconocerlos, entre ellos el de que Puigdemont lideraría la lista europea, que este tampoco desveló en una intervención a través de videoconferencia, y lo único que pudo decir fue que seguía primando el acuerdo con el PNV, que ahora parece más que improbable. El enfado de los cuadros por la falta de respuestas era notable, pero fue mayúsculo cuando al mediodía, ya finalizado el consejo nacional, Artadi, Borràs y Nogueras, tras una reunión de los independientes del grupo de JxCat en el Parlament para analizar la situación, comparecieron para dar a conocer públicamente todos los detalles que poco antes el PDECat desconocía.


La dirección explota contra el expresident y habla de “vergüenza”, “deslealtad” y “ninguneo”

Los cuadros, sin embargo, no fueron los únicos que se enfadaron después de conocer este episodio. Los propios miembros de la dirección ejecutiva del partido estaban que se subían por las paredes y algunos de ellos, incluido el mismo Bonvehí, se cruzaron mensajes en los que hablaban de “decepción”, “farsa”, “falta de ética”, “deslealtad”, “vergüenza” y “ninguneo”, en relación a la actitud mantenida por el expresidente de la Generalitat y su entorno en esta negociación, y en los que alguien incluso proponía la necesidad de “replantearlo todo”. En espera de cómo evolucionen los acontecimientos, lo que sí ya empiezan a configurarse son sectores del PDECat que, en función de cuáles sean los resultados electorales del 28-A y el 26-M, están dispuestos a plantear batalla para recuperar unas esencias que entienden que se han perdido. “No le auguro un buen final, ni al partido ni a su actual presidente, porque esto es en realidad un polvorín”, vaticinaba a modo de resumen de los acontecimientos de las últimas jornadas un destacado dirigente de la formación. La crisis está abierta y, para algunos, la ruptura, el fantasma de la escisión, es ahora más posible que nunca.








Fuente: LA Vanguardia

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