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Céline Cousteau. Primero, creo que hay muchas exploradoras femeninas que no conocemos, porque viajo mucho las veo, pero no tienen cámaras, no tienen medios alrededor. Hay muchos científicos que son mujeres que están trabajando todos los días en el terreno, que son fenomenales, pero hacen su trabajo y no tienen, digamos, un perfil público. No quiero que nos olvidemos de ellas, que no solamente porque no las veamos dejan de existir. Hay mujeres mucho más duras que yo, que suben al Everest o que bajan… O sea, yo creo que donde estoy explorando yo es más, como, en la parte de la exploración del ser humano dentro del medio ambiente. Que cuando viajo siempre tengo eso en la cabeza: la idea de no solamente ver un lugar, pero verlo a través de los ojos de otras personas y cómo interpretar eso. Es otra manera de explorar. Es una exploración de conciencia y de psicología. Mi mamá fue fotógrafa trece años, pero siempre tras la cámara, así que nadie la veía. Ella vio más lugares que yo en su vida. Viajó en momentos que no había teléfonos celulares, teléfonos satélites. Ella tres meses antes de regresar a casa me llamaba cuando llegaba a un hotel, en un teléfono así. Eso para mí fue una influencia. Mi abuela también, que se iba con la Calypso y no regresaba hasta que el barco regresaba a casa. Los hombres de la Calypso, mi abuelo igual, se iban unos tres meses y regresaban. Y mi abuela, siempre allá. Pero nadie la veía porque ella no quería estar frente a la cámara. Su rol no era ese, ella quería apoyar a todos los que estaban allí.
Y eso… también aprendí de eso. Uno no tiene siempre que estar enfrente para apoyar, para compartir. Mi rol ahora es un poco distinto, tercera generación. He tomado un rol enfrente de la cámara, no porque decidí, porque pasó así. No sé, no sé cómo. Un día mi papá me dijo: “Céline, no puedo llegar a la expedición. Tú vas a hacer todas las entrevistas”, y yo dije: “Pero no sé, yo no sé nada sobre ballenas, ¿cómo puedo entrevistar a un científico?”. Y me encontré cómoda, me encontré bien, tengo curiosidad y quería preguntar mucho. Quería saber mucho. Y eso fue como el lado de las personas de a pie, queriendo saber algo, y eso fue como hice una transición, digamos. Yo espero que el hecho de que soy mujer pueda inspirar a otras mujeres de hacer lo mismo, de explorar, de hablar, de ser científicas si quieren, de hacer documentales. Porque sí podemos, no hay por qué no. Es cierto que hay situaciones más delicadas que otras, pero siempre hay que navegarlas.




Fuente: El Pais

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