La apacible vida del pequeño municipio de Foradada, en La Noguera, con cien habitantes repartidos en cinco núcleos habitados, se ha visto trastocada en los últimos días, por la aparición de unas pintadas en las que se acusaba al Ayuntamiento y los vecinos de racismo.

El motivo, el traslado de unos 50 menores migrantes no acompañados a una casa de colonias del pueblo previsto para finales de mes, procedentes de un centro cercano. La alcaldesa de Foradada, Maricel Segú, cree injusta esta pintada que ha indignado a los vecinos.


Los educadores destacan la voluntad de aprender de los niños, algunos de los cuales van a escuelas de la zona






Maricel Segú comparte la indignación vecinal “porqué nadie ha expresado la más mínima oposición a la presencia de los menores, pero sí que hemos constatado la incapacidad municipal para colaborar en la prestación de servicios”. Segú convocó una asamblea para informar de la llegada de los menores “y nadie expresó descontento o se negó a ello”. “No estamos preparados para acoger 50 residentes nuevos en un municipio de cien habitantes escasos y en el que además de la agricultura, el turismo tiene un papel económico vital, importante”.

A pesar de la inquietud con la que se ha recibido la noticia por la falta de recursos para atender en condiciones a este colectivo, cabe destacar que desde octubre, cuando la Generalitat habilitó diez nuevos centros de acogida en la demarcación, no consta que se hayan producido incidentes que afecten a la convivencia. Lo afirma el alcalde de Vilanova de Meià, Xavier Terré, municipio vecino a Foradada, donde se encuentra el albergue en el que están alojados ahora los 50 jóvenes, que desean aprovechar la oportunidad que se les da para conseguir integrarse educacional, social y laboralmente cuando lleguen a la mayoría de edad.


Desde octubre, no consta que se hayan producido incidentes que afecten a la convivencia

En este albergue, que también se utiliza para bodas, colonias y fiestas colectivas, reciben formación, sobre todo, de lenguas castellana y catalana, además de seguimiento sanitario y otros ámbitos de desarrollo personal a cargo de 30 especialistas. “La presencia de estos jóvenes no nos molesta en absoluto, pero es cierto que un municipio pequeño como el nuestro necesita más ayuda para poder colaborar mejor con la Generalitat”, afirma Terré, que coincide con su colega de Foradada en las dificultades añadidas que se plantea a nivel municipal. Este alcalde también afirma que no hay problemas de convivencia con los jóvenes, que de vez en cuando van al pueblo para pasar el rato. “En una fiesta reciente, algunos se llevaron algunas esteladas y lazos amarillos de las plazas. Alguien me lo dijo y pedimos que se investigara. Las banderas aparecieron en las ventanas del albergue”, explica. Terré entiende que los jóvenes mostraron una voluntad de integrarse en la sociedad de acogida.





Oliver, uno de los responsables del proyecto Antares, que acoge a estos jóvenes, valora sobre todo “que se toman en serio lo que podemos aportarles”. “Saben que tienen una oportunidad que no pueden desaprovechar”, añade. Los menores de 16 años han sido escolarizados en las escuelas de las cercanías, y el resto, pasan el día en el albergue con clases intensivas de idiomas, pero también la posibilidad de hacer mucho deporte y un contacto directo con la naturaleza.

En Lleida, se han abierto hasta diez centros de acogida de urgencia, la mayoría en la capital.








Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: