Un acuerdo suscrito esta semana por el gobierno de la alcaldesa Ada Colau y la mayor parte de los grupos de la oposición supone un espaldarazo para la restauración en el Port
Olímpic. Únicamente la CUP no estampó su firma en el documento final. Este acuerdo establece una prórroga de dos años en las concesiones de los restaurantes de esta infraestructura. Los empresarios respiran aliviados porque sus negocios cuentan ahora con una seguridad
jurídica que refuerza su viabilidad.

El Gremi de Restauració de Barcelona, que llevaba semanas engrasando el acuerdo, se muestra muy satisfecho. Los vecinos de la Vila Olímpica también apoyan la iniciativa. Unos y otros piensan que esta inusual muestra de entendimiento entre el gobierno y la oposición es también un impulso al plan de reforma de ­esta infraestructura, a la trans­formación del Port Olímpic en un equipamiento principalmente diurno y familiar.






Los locales de ocio nocturno quedan del todo fuera de las medidas extraordinarias

Sí, las cosas de palacio van despacio, por decirlo de una manera amable, y el tiempo siempre se echa encima, sobre todo cuando remoloneas. La verdad es que la ambiciosa reforma del Port Olímpic no se está desarrollando al ritmo en un primer momento previsto, y algunas promesas corrían peligro de convertirse en papel mojado. Porque la próxima primavera concluye la concesión de los establecimientos de la infraestructura. “Y el gobierno de la alcaldesa Colau se había comprometido a que las nuevas concesiones estuvieran listas antes de las elecciones municipales –asegura Roger Pallarols, director del Gremi de Restauració–. No se trata de una cuestión menor. La asfixia de los restauradores no estaba haciendo otra cosa que agravarse. Con este pacto apoyado por todos los actores implicados, a nuestro entender, queda garantizado el futuro de la restauración en el Port Olímpic, pase lo que pase en las próximas elecciones”.

Los locales de ocio nocturno quedan del todo fuera de estas medidas extraordinarias. Tal y como estaba previsto, en cuanto termine su concesión cerrarán sus puertas de manera definitiva. El acuerdo establece que las concesiones de los restaurantes del muelle de Gregal, donde se encuentra la mayor concentración de estos negocios, y también la del restaurante del Club Patí de Vela de Barcelona, así como las de los almacenes que usan en el muelle de Marina, dispondrán de una prórroga de al menos dos años. “Los concesionarios podrán mantener sus actividades hasta el inicio de las obras del muelle de Gregal –puede leerse en documento suscrito por la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz–. El Ayuntamiento desarrollará un concurso público para las nuevas concesiones a fin de que puedan iniciar su actividad una vez estén finalizadas las obras del muelle de Gregal. Las nuevas concesiones serán adjudicadas antes del inicio de las obras. Se tomarán medidas para que afecten lo menos posible a la restauración”.








Fuente: LA Vanguardia

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