Era el primer Baile de la Rosa sin él, pero estuvo presente durante toda la velada. Karl Lagerfeld fue durante años el responsable de diseñar la puesta en escena de esta tradicional cita, que celebra la llegada de la primavera, y con la que se abre la temporada de fiestas del principado. Y por supuesto de acompañar a la anfitriona, Carolina de Mónaco. Quizás por eso la princesa tenía la mirada triste. El año pasado entraba al Sporting Club de Montecarlo del brazo del káiser, que falleció el pasado 19 de febrero. En esta ocasión lo hizo acompañada de su hermano, el príncipe Alberto, que volvió a esta cita monegasca tras faltar en las dos últimas ediciones. Tampoco acudió, un año más –y van cinco consecutivos–, su esposa, la princesa Charlene.





Carolina quiso rendir un homenaje al fallecido modisto con uno de sus diseños: un elegante vestido negro con escote tipo barco de cuya falda asomaba, en un lateral, una gran cascada de volantes de color rosa. Era el look número 40 de alta costura de la colección primavera-verano 2019 de Chanel, la última presentada por Lagerfeld. La princesa lució también un collar de perlas que perteneció a su madre, la actriz Grace Kelly.


Carolina quiso rendir un homenaje al fallecido modisto con uno de sus diseños

El Baile de la Rosa, una gala benéfica que sirve para recaudar fondos para la Fundación Princesa Grace y que el sábado celebró su 65 edición evocando los años dorados de la Riviera italiana –en una decoración que dejó diseñada Lagerfeld–, fue también el escenario de la reaparición de Carlota Casiraghi y su pareja y padre de su segundo hijo Dimitri Rassam. De esta manera confirmaban que su relación va viento en popa y acallaban los rumores acerca de su separación. Para afianzar el mensaje de que su unión es fuerte, la madre de Dimitri, la actriz francesa Carole Bouquet, muy amiga de Carolina, se sumó a la foto de la familia real monegasca. Carlota brilló como una estrella de Hollywood con un llamativo diseño de Yves Saint Laurent palabra de honor que combinaba la sobriedad de la falda negra con un top fucsia de lentejuelas. La melena ondulada hacia un lado le daba un toque muy a lo Rita Hayworth en Gilda.

Era la primera vez que la pareja protagonizaba un acto oficial tras haber aplazado, sin fecha, el día de su boda. A principios de año protagonizaron un distanciamiento y decidían posponer su enlace, después de casi dos años de relación y un hijo en común. El año pasado, en este mismo escenario, Carlota presentó en sociedad al productor de cine francés y oficializó así su compromiso. Además, en ese momento todavía era un secreto, pero Carlota ya estaba embarazada de su segundo hijo, Balthazar, el primero con Dimitri, que nació el 23 de octubre del 2018.

Sabedores de que se trataba de una noche especial para Carolina, todos sus hijos estuvieron con ella. Andrea Casiraghi acudió junto a su esposa Tatiana Santo Domingo, que el año anterior faltaron a la cita ya que estaban a punto de ser padres por tercera vez; Pierre junto a Beatrice Borromeo, y la benjamina, Alexandra de Hannover, que posó sin su pareja, Ben-Sylvester Strautmann, que se sumó a la cena y el baile posterior.








Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: