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Premio Fronteras para el matrimonio que sigue los pasos de Darwin | Ciencia


Los biólogos británicos Rosemary y Peter Grant. F. BBVA | VÍDEO: ATLAS

Los investigadores Rosemary Grant y Peter Grant, ambos catedráticos de la Universidad de Princeton (EE UU), han recibido el premio Fronteras del Conocimiento en la categoría de ecología y biología de la conservación que concede la Fundación BBVA. El matrimonio británico ha compartido carrera investigadora y docente durante más de 40 años en lo que el jurado califica como “una de las más fértiles simbiosis científicas”, y con ello ha demostrado la necesidad de integrar el estudio de la evolución y el de la ecología para conservar la biodiversidad. Gracias a su estudio de los pinzones de las Islas Galápagos, los Grant han documentado la aparición, en menos de una década, de adaptaciones evolutivas en respuesta a cambios ambientales, así como la creación de nuevas especies gracias al intercambio natural de material genético entre poblaciones.

“Tras leer El origen de las especies de Darwin, queríamos saber cómo ocurre el proceso de especiación, cómo aparecen las nuevas especies”, ha explicado Rosemary Grant al conocer la decisión del jurado. Igual que Charles Darwin, los Grant eligieron el archipiélago de las Galápagos como su laboratorio natural por presentar un ecosistema prácticamente libre de influencias humanas y por estar sujeto a variaciones climáticas extremas como los eventos El Niño. “Nuestras investigaciones en las Galápagos demostraron en solo diez años que la evolución puede ocurrir cuando el medio ambiente cambia”, ha dicho la bióloga. Durante una sequía intensa, la pareja observó cómo la escasez de semillas pequeñas causó la mortalidad de muchos pájaros cuyos picos eran cortos y pequeños, favoreciendo la adaptación de las poblaciones supervivientes hacia picos más robustos capaces de cascar las semillas más grandes.

Los biólogos, casados desde 1962 y ambos mayores de ochenta años, también han documentado un modelo de especiación que Darwin no conocía, causado por la integración de material genético de distintas poblaciones. “Tuvimos la buena suerte de observar la inmigración de una especie de pinzón a la isla que estábamos estudiando. Un individuo visitante se reprodujo con uno de los residentes, que era de otra especie”, ha explicado Peter Grant por videoconferencia en un acto celebrado en la sede de la Fundación BBVA. Los descendientes híbridos solo se aparean entre sí, por lo que “se comportan como una nueva especie”, que además ha aparecido en tan solo tres generaciones, dice el biólogo.

Los miembros del jurado han felicitado a los premiados por la integración en sus estudios de los últimos datos y técnicas en los campos de la genética, la biología molecular y la morfología del desarrollo. Según la presidenta del jurado, catedrática del Departamento de Biología en la Universidad de Duke Emily Berhard, esto les ha permitido crear “la imagen más completa del proceso de la evolución en la naturaleza”.

De la evolución a la conservación

La decisión de conceder a la pareja Grant un premio enfocado a la conservación de la biodiversidad y el medioambiente se basa en su dedicación por integrar el estudio de la evolución con el estudio de la ecología. “El medio ambiente”, ha dicho Peter Grant, “es el teatro en el que se representa la obra de la evolución. El estudio de la evolución sin la ecología es un estudio en el vacío”.

Según ha explicado el secretario del jurado Pedro Jordano, que es profesor de investigación del Departamento de Ecología Integrativa en la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), las contribuciones del matrimonio Grant a la biología evolutiva tienen aplicaciones muy importantes en la biología de la conservación.

En España, por ejemplo, se está empleando la técnica conocida como evolución asistida para “acelerar la adaptación” del lince ibérico a cambios ambientales muy severos, como la propagación de la leucemia felina. “Trayendo individuos con nuevos genotipos de poblaciones en la Sierra de Andújar recuperamos variaciones [genéticas] más resistentes [en Doñana]”, ha explicado Jordano. También ha encontrado aplicación el trabajo de los Grant en la conservación de las arrecifes de coral, mediante una técnica en vías de desarrollo que se basa en la selección artificial de estirpes resistentes a cambios en la acidez o temperatura del agua.

Los descubrimientos de los últimos años “nos alertan a la posibilidad de que nuevas especies se estén formando ante nuestra mirada”, ha señalado Peter Grant. “Yo animaría a los biólogos de la conservación a considerar las interacciones entre los miembros de cualquier ecosistema como posibles fuentes de variación genética y, en última instancia, de especies nuevas. Esto les ayudará a hacer su trabajo: a conservar los maravillosos organismos que tenemos en este planeta”.

Cada premio está dotado con 400.000 euros

El galardón en la categoría de ecología y biología de la conservación es uno de los ocho premios de 400.000 euros que otorga la Fundación BBVA en esta décima edición, y el último de los galardones dedicados a las ciencias. El economista William Nordhaus fue el ganador de la categoría de cambio climático. En la categoría de tecnologías de la información fueron premiados los matemáticos Shafi Goldwasser, Silvio Micali y Ronald Rivest, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), junto con Adi Shamir, del Instituto Weizmann de Ciencia en Israel. El químico Omar Yaghi, de la Universidad de Berkeley, fue el galardonado en ciencias básicas y James P. Allison, de la Universidad de Texas, lo fue en biomedicina. Las categorías restantes son música contemporánea, cooperación al desarrollo y economía, finanzas y gestión de empresas. Los ganadores se darán a conocer a lo largo febrero y la entrega de los premios se hará en el mes de junio.




Fuente: El país

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