Isabel Díaz Ayuso, candidata del PP a la Comunidad de Madrid, e Ignacio Aguado, líder regional de Ciudadanos, han llegado a un acuerdo para gobernar la región con un ejecutivo de coalición. Sin embargo, la suma de sus votos (56) es insuficiente para sacar adelante un gobierno de derechas en la Comunidad, por lo que las dos formaciones necesitan el apoyo de Vox para que su proyecto salga adelante (la extrema derecha aportaría 12, superando los 67 que marcan la mayoría). Esa parte clave para que la formación conservadora retenga el gobierno regional no está nada clara: Rocío Monasterio, líder madrileña del partido de Santiago Abascal, ha calificado de «vergonzoso» que PP y Cs hayan cerrado su pacto mientras PP y Vox negociaban detalles del suyo. 

Por tanto, PP, Cs y Vox siguen encerrados en su particular laberinto. Cs veta cualquier negociación directa y cualquier acuerdo de gobierno con Vox. Vox exige que Cs firme un acuerdo a tres con el PP. Y el PP intenta mediar para superar esas dos posiciones mutuamente excluyentes.

En consecuencia, el pacto PP-Cs no resuelve nada, y coloca al presidente de la Asamblea, Juan Trinidad, ante una posición muy complicada: Díaz Ayuso quiere presentarse a la investidura este miércoles, cuando hay convocado un inédito pleno sin candidato, para presionar a Vox. No obstante, la aspirante del PP solo tiene 56 votos, por los 64 de Ángel Gabilondo, el candidato del PSOE y ganador de las elecciones, al que Trinidad no ha permitido presentarse a la investidura, al considerar que no logrará los tres síes o cinco abstenciones que le faltan para ser presidente. 

Los precedentes, además, indican que Vox no se doblegará tan fácilmente a la presión de PP y Cs. Ocurrió la semana pasada en Murcia, donde el partido de extrema derecha tumbó la investidura del popular Fernando López Miras porque no había logrado que se firmara un pacto común entre los tres partidos (lo mismo que ocurre en Madrid).

Así, si no hay un giro radical de la situación actual, el pleno del próximo miércoles solo servirá para que se abra un plazo de dos meses tras el que será obligatorio convocar elecciones si no hay presidente. Eso ocurriría el 10 de septiembre. Y Vox, según ha avanzado Monasterio, está dispuesto a apurar el plazo hasta conseguir que se acepten sus exigencias. Un posicionamiento que coloca a la Administración madrileña al borde de la parálisis. Como dijo un consejero de Albert Rivera, el líder nacional de Ciudadanos: «Esto es muy sencillo. O Vox acepta lo que hay, y se olvida del pacto a tres, o hay repetición de elecciones». 

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Fuente: El Pais

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