Salud

¿Por qué la mujer es más vulnerable a la contaminación?


La investigación sobre la relación entre contaminación y salud avanza en el descubrimiento de enfermedades emergentes con una incidencia directamente proporcional al aumento de la degradación del medio ambiente, en el que son las mujeres las que resultan las más vulnerables. Informa Isabel Martínez Pita.

La endocrinóloga Carme Valls-Llobet ha publicado el libro “Medio ambiente y salud. Mujeres y hombres en un mundo de nuevos riesgos” (Cátedra) con el fin de dar a conocer la relación existente entre la aparición de enfermedades y la contaminación del medio ambiente y, sobre todo, las consecuencias que tienen sobre la vulnerabilidad física de la mujer debido a su mayor absorción de tóxicos.

Valls-Llobet es miembro de la organización Mujeres europeas para un futuro común (WECF), creada con el fin de luchar contra los problemas derivados del cambio climático y la igualdad, así como del Centro de Análisis y programas sanitarios (CAPS).

La doctora ha explicado a Efeverde que, tras cinco años de estudio de informes de prestigiosos investigadores, el objetivo que le llevó a escribir este libro fue el de informar a la población de los nuevos riesgos para su salud y de las formas de prevención.

Pero, ha advertido, “no para que se angustie, porque ya hay bastante gente obsesionada alrededor de este tema, sino para hacer ver que estas cuestiones son muy globales, que debemos tomar muchas medidas de prevención pero que el miedo no nos impida vivir con intensidad”.

La principal conclusión sobre la incidencia de la contaminación en la salud, ha explicado la endocrinóloga, es que agua, aire y alimentos están “a veces” contaminados y “generan nuevos problemas de salud que hasta hace unos 150 años no hubiéramos podido relacionar”.

Valls-Llobet ha manifestado que la contaminación afecta, sobre todo, a las mujeres de todo el mundo, debido a que “su cuerpo tiene mayores niveles de grasa que el del hombre”.

“El cuerpo femenino está preparado para dar vida y por tanto para producir leche, y como consecuencia es más fácil que ellas acumulen los químicos tóxicos en la grasa, por lo que son las que tienen más riesgos de padecer algunas enfermedades relacionadas con la contaminación”, ha explicado.

Según Valls-Llobet, los estudios realizados por la ciencia sobre la salud de los seres humanos se han centrado básicamente en el hombre, como si la evolución de las enfermedades y los efectos de los tóxicos y de los fármacos fueran igual en los hombres que en las mujeres.

Por eso, ha continuado la especialista, durante muchos años, aspectos de la salud de las mujeres han permanecido “invisibles” para la medicina y han estado condicionados por los estereotipos de género: “Creo que eso pone de manifiesto que nos falta ciencia para entender la salud de las mujeres, no tanto porque sean más débiles sino más vulnerables”.´

La endocrinóloga ha especificado que muchos de los tóxicos ambientales son “disruptores endocrinos” -pueden alterar el periodo menstrual- y están relacionados con el incremento de cáncer de mama, de páncreas, de próstata o de linfomas.

Por su parte, la exposición a campos electromagnéticos produce alteraciones en el sueño y en la secreción de melatonina en ambos sexos y se ha relacionado con la disminución del número de espermatozoides, ha agregado Valls-Llobet.

“Mujeres y hombres se encuentran en la actualidad en un mundo de nuevos riesgos. En el caso de la mujer hay una bioacumulación química, por lo tanto tendrá unos riesgos concretos si vive mucho tiempo al lado o en contacto con productos tóxicos, pero que también afectan al hombre”.

En la actualidad, la contaminación penetra por el aire, el agua y los alimentos y también por el ambiente, ya sea del trabajo o el doméstico, por la utilización de una gran cantidad de detergentes o productos de limpieza en ambientes cerrados.

“Algunas enfermedades del siglo XXI, como la obesidad, la diabetes y las alteraciones de la función tiroidea se han vinculado también a las exposiciones de contaminantes ambientales, males que se desarrollan a partir de la edad fetal”, ha señalado la endocrinóloga.

Para la investigadora, “lo mismo se puede decir de algunas de las nuevas enfermedades emergentes, como son el síndrome de sensibilidad química múltiple, la fibromialgia o el síndrome de la fatiga crónica, que tienen aspectos etiológicos (causalidad de la enfermedad) comunes en algunas personas expuestas a tóxicos ambientales”.

“Esa situación hace que sea más importante que se haga una política de prevención y que se tengan en cuenta los efectos de los químicos en el sexo femenino y objetivarlo”, concluyó Carme Valls-Llobet.




Fuente: La Razón

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