Ha tardado más que el año pasado, pero la gripe ha terminado llegando. En su último informe semanal (el del periodo comprendido entre el 31 de diciembre y el 6 de enero), el Sistema de Vigilancia de la Gripe en España, dependiente del Instituto de Salud Carlos III, advierte que se ha producido un “aumento significativo respecto a la semana previa”. El descenso de las temperaturas y la ausencia de precipitaciones, además de la vuelta al cole y al trabajo tras las vacaciones navideñas, han contribuido a ello. La enfermedad ya ha adquirido la categoría de epidemia (al menos 110 casos por 100.000 habitantes) en tres comunidades autónomas: País Vasco, Cantabria y Baleares, y el panorama está lejos de mejorar. Solo en la primera ya hay al menos diez fallecidos y la tasa de contagio está en 188 por 100.000 habitantes. Las Consejerías de Sanidad de Madrid y Cataluña, entre otras regiones, avisan de que alcanzarán ese nivel la próxima semana. Entre tanto, una joven de 30 años sin complicaciones previas ha fallecido en Murcia por un proceso vírico.

Si no estaba dentro de los grupos de riesgo, ¿cómo es posible que una persona sana haya fallecido a causa de un proceso gripal? A pesar de que la gripe generalmente es leve, pero con un número importante de afectados que pueden ser tratados por su médico de familia o pediatra, los expertos recuerdan que esta enfermedad puede provocar cuadros “muy graves” en pacientes con enfermedades crónicas, pero también en pacientes sanos. Así, lo ha explicado a LA RAZÓN Elisa Cordero, médico de Enfermedades Infecciosas y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica. “Por eso es importante identificar y reaccionar en estos casos, suministrando un tratamiento antivírico adecuado por médicos especialistas en enfermedades infecciosa ”, ha subrayado.

Cordero ha enfatizado en la necesidad de mostrar especial atención a los pacientes con alto riesgo de sufrir complicaciones por gripe: personas en las edades extremas de la vida, embarazadas, enfermos con obesidad mórbida, con problemas respiratorios y asmáticos… “Hay que evitar que la gripe se complique en pacientes con mayor riesgo de complicaciones y valorar la administración de un tratamiento antivírico específico”, ha añadido la doctora. Para el resto de casos, los facultativos suelen prescribir un tratamiento de soporte para tratar los síntomas (fiebre, tos…).

A nivel estatal, la semana anterior la tasa global de incidencia de la gripe estaba en 47,6 casos por 100.000 habitantes (valores pre epidémicos), por los 55,5 que se registraron en el mismo periodo del año anterior. En concreto, se produjo un aumento significativo en los niños de entre cinco y 14 años. En cuanto a los casos graves que han necesitado hospitalización, el 54 por ciento son hombres y el 73 por ciento del total presentaba factores de riesgo. En los datos recopilados hasta el 6 de enero, consta que entre los fallecidos, el 83 por ciento tenía más de 64 años y el 17 por ciento restante estaba en el grupo de 45 a 64 años.




Fuente: La Razón

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