El 19 de febrero se cerró con récords en los índices bursátiles de Estados Unidos con el S&P en 3.386 puntos, el Dow Jones en 29.348 y el Nasdaq en 9.817. En la primera economía mundial han perdido la vida más de 161.000 personas y cinco millones están infectados con Covid-19. En el segundo trimestre, el PIB se contrajo en EE UU a un ritmo anual del 32,9% respecto al primer trimestre, después de una caída del 5,1% en el primero. En la eurozona, la disminución del PIB en el segundo trimestre fue del 12,1%.

Después del desplome de marzo, los índices bursátiles de EE UU y Europa han remontado de forma espectacular. El S&P está cerca de los niveles de febrero, el Dow Jones supera los 27.000, el Nasdaq los 11.000 (logrando otro récord) y el Euro Stoxx 50, cerca también de los 3.500 de febrero.

¿Cómo se explica esta divergencia entre la euforia bursátil y la marcha de la economía real? La reducción de la tasa de fondos federales del 1,58% en febrero al 0,08% acometida por la Reserva Federal y la certeza de que se mantendrán los tipos próximos a cero por parte del Banco Central Europeo y otros bancos centrales durante mucho tiempo desincentiva la inversión en renta fija (deuda y bonos del estado).

Jerome Powell, presidente de la Fed, ha subrayado que el organismo no piensa en la posibilidad de aumentar los tipos y que mantendrá sus siete mecanismos de concesión de crédito hasta diciembre. Los activos en el balance de la Fed han aumentado de 4 a 7 billones de dólares entre marzo y junio porque está comprando no solamente deuda y bonos del estado, sino también por primera vez bonos de empresas y de municipios.

Ante tal incremento de la oferta monetaria, otros tipos de inversión como la inmobiliaria o en materias primas no son atractivos cuando la economía internacional atraviesa su peor crisis desde 2009-2011. Los inversores toman decisiones pensando en el futuro y confían en una recuperación en forma de V. Esperan asimismo celeridad en el progreso de varias empresas hacia la producción de una vacuna o la eficacia relativa de tratamientos como Remdesivir.

El Congreso de Estados Unidos aprobó en abril el programa Operation Warp Speed, una iniciativa público-privada de 10.000 millones con la participación de varios ministerios y el sector privado. El objetivo es lograr que proporcionen al Gobierno 300 millones de dosis de una vacuna segura en enero de 2021. EE UU y otros países condicionan la financiación a la entrega de la vacuna cuando sea aprobada. Se están otorgando fondos a las empresas (AstraZeneca, Moderna, Pfizer, Johnson & Johnson, GlaxoSmith­Kline, Sanofi, Novavax, Regeneron, Gilead) cuyas vacunas y tratamientos han avanzado más.

Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, resaltó en una reciente comparecencia ante la Cámara de Representantes que se están siguiendo con mucho rigor todos los pasos, con ensayos en cada fase con ratones, monos y posteriormente personas. Los rebrotes están afectando mayoritariamente a personas jóvenes y causando síntomas leves.

La exuberancia bursátil también es fruto de la evolución positiva del mercado laboral. En mayo, en EE UU, se generaron 2,5 millones de empleos y disminuyó la tasa de desempleo al 13,3%. En junio se crearon 4,8 millones de empleos y el paro descendió al 11,1%. En julio se acrecentó la ocupación con 1,8 millones de empleos nuevos y el desempleo bajó al 10,1%. En el segundo trimestre, las ganancias de un 80% de las empresas del S&P superaron las expectativas.

Otro factor que ha aupado la Bolsa es el miedo de los inversores a quedar excluidos del boom, especialmente en el sector médico, farmacéutico y tecnológico. Una corrección de las cotizaciones actuales es inevitable. En las próximas semanas tres factores determinarán la evolución de los mercados bursátiles. El más importante es un acuerdo para un segundo gran paquete de estímulo en EE UU.

Los que se han aprobado desde marzo ascienden a 3 billones de dólares. Las negociaciones entre La Casa Blanca y la mayoría demócrata de la Cámara de Representantes se han estancado. Trump rechaza la exigencia de los demócratas de otros 3 billones con financiación para los estados y municipios y una prórroga de los 600 dólares en la prestación por desempleo federal que se suma a la de los estados. Los republicanos ofrecen 1 billón y exigen protección legal para las empresas y colegios que reemprendan su actividad. Trump ha aprobado órdenes ejecutivas que necesitan concreción que prohíben los desahucios, extienden la prestación por desempleo y aplazan el pago de hipotecas.

La velocidad del avance hacia una vacuna y tratamientos y un test más rápido también influirá en el ánimo de los inversores. AstraZeneca, Moderna y Pfizer empezaron en julio la tercera y última fase de ensayos de sus respectivas vacunas, en las que participan 30.000 voluntarios. Dichas empresas podrían suministrar las primeras dosis de la vacuna en octubre.

La creciente politización en EE UU sobre la verdadera situación económica y médica se cierne sobre la Bolsa. Las encuestas apuntan a una victoria del candidato demócrata, Joe Biden, en las presidenciales de noviembre. Los demócratas aspiran a recuperar la mayoría de Senado. Los más radicales cuestionan los éxitos médicos y económicos, y la mayoría demócrata de la Cámara de Representantes quizás teme que aprobar otro paquete de estímulo reavive las perspectivas electorales de Trump y los republicanos.

Independientemente de consideraciones políticas y bursátiles, la sociedad debería estar unida en su deseo de que se desarrolle lo antes posible una vacuna eficaz.

Alexandre Muns es profesor de EAE Business School




Fuente: El país

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