Adoptar un estilo de vida activo a partir de los 40 o 50 años es tan beneficioso para la salud como haberlo mantenido desde joven y reduce el riesgo de muerte prematura. Es la principal conclusión de un estudio de investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. que han analizado los patrones de actividad física de más de 300.000 hombres y mujeres a medida que envejecían. También han visto que, aunque se puede disfrutar de los beneficios
del deporte a cualquier edad, estos desaparecen si se abandona el ejercicio.

Estudios anteriores habían demostrado que la actividad física regular tiene un efecto protector contra enfermedades como obesidad y diabetes, cardiovasculares o cánceres. Sin embargo, la mayoría de estas investigaciones han estudiado los niveles de actividad física en una etapa concreta de la vida. Pero no contemplaban qué ocurría cuando las personas alternaban periodos de actividad y de inactividad; o practicaban deporte de jóvenes y luego lo abandonaban; o, al revés, llevaban una vida sedentaria y, llegados a la mediana edad, adoptaban un estilo de vida activo.






La mortalidad se reduce por igual si se ha hecho deporte toda la vida que si se empieza más tarde

El nuevo estudio, publicado en JAMA Network Open, se ha basado en más de 315.000 cuestionarios que contestaron hombres y mujeres de entre 50 y 71 años a mediados de los años 90 sobre su actividad física en cuatro periodos de sus vidas: entre los 15 y 18 años, 19 y 29, 35 y 39, y 40 y 61 años.

Tras tener en cuenta factores como el sexo de los participantes, la edad, si fumaban y la dieta que seguían, se ha observado que las personas que habían practicado deporte hasta llegar a los 40 o 50 años tenían menos riesgo de muerte prematura que los que no lo habían hecho nunca. También tenían un 42% menos de riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y un 14% menos de riesgo de cáncer .Y a más deporte, más reducción del riesgo de enfermar.

La novedad del estudio se produjo al mirar a las personas que no habían practicado deporte de jóvenes y empezaron a hacerlo después de los 40 años. Los investigadores vieron que estos individuos también tenían un 35% menos de riesgo de muerte prematura. Y ese beneficio era similar al de las personas que hacían deporte de forma habitual desde la adolescencia o los 20 años. Es más, la reducción del riesgo de padecer cardiopatías o cáncer era incluso similar en ambos grupos.

El estudio también constata que los beneficios de practicar deporte no son para siempre. Cuando se abandona el ejercicio, sus efectos desaparecen. En este sentido, las personas que dejan de hacer deporte entre los 40 y 50 años tienen los mismos riesgos de muerte prematura que aquellos que nunca han tenido un estilo de vida activo.








Fuente: LA Vanguardia

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