El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, ha emitido un polémico edicto con motivo de la celebración de la XXV Conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático (COP25), que iba a celebrarse en Santiago de Chile pero que acogerá finalmente Madrid debido a la grave crisis social y política por la que atraviesa el país latinoamericano. En él, califica el tsunami del pueblo chileno contra la desigualdad, en el que participa un amplio espectro social que va desde la clase baja a la media, de «irracional furor destructivo». [Consulta el bando completo en PDF].

El alcalde afirma que las «reivindicaciones de los santiaguinos», en las que no se detiene pero que van desde la mecha inicial por el alza en las tarifas del transporte público a razones más de fondo, como el precio coste de la vida, las bajas pensiones, el alto coste de medicamentos y tratamientos médicos y un profundo descrédito institucional, «han sido usurpadas e instrumentalizadas por gentes que no entienden otro lenguaje que el de la violencia para imponer sus ideas y sus deseos». «Los desórdenes han llegado en su sinrazón a cobrarse varias vidas humanas y a profanar y destruir lugares de culto; y se han ido extendiendo por otras ciudades del país, perjudicando gravemente a los chilenos», remacha el alcalde.

Almeida no cita las denuncias de graves violaciones de los derechos humanos en la represión de la llamada Primavera chilena. El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) del país cifra en 7.259 las detenciones hasta el 25 de noviembre y en 2.808 los heridos atendidos en los hospitales durante el estallido de descontento social, 232 con heridas oculares severas. 

«La escandalosa respuesta de las fuerzas de seguridad han dejado ya un saldo de cinco personas muertas a manos de agentes del Estado. Sumado a esto, la Fiscalía ha registrado más de 1.100 denuncias por tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes además de, al menos, 70 delitos de carácter sexual cometidos por agentes de seguridad», denuncia por su parte Amnistía Internacional Chile sobre una represión policial que diarios como The Guardian califican de «carnicería».

Además de estas consideraciones políticas, el bando hace otras de carácter social: define Madrid como «lugar de acogida para quienes buscan libertad, paz y prosperidad». «Ser madrileño es sinónimo de ser generoso, desprendido y proclive a socorrer a quienes más lo necesitan, especialmente a quienes son víctimas de la sinrazón y de la violencia arbitraria», dice el alcalde en plena crisis de los refugiados frente a la sede del Samur Social, con familias con niños durmiendo desde hace meses en la calle.

Y también se suma a la lucha ecologista. Almeida, al que dos jueces han obligado a mantener la zona de bajas emisiones de Madrid Central por «la salud y el medio ambiente», pide a los madrileños, entre otras recomendaciones para cuidar el medio ambiente, que elijan «el medio de transporte menos contaminante para cada trayecto». «En definitiva, que hagáis visible el firme compromiso del pueblo de Madrid con la sostenibilidad y el cuidado de nuestro medio ambiente», señala el regidor, que además de rebajar las condiciones de acceso a Madrid Central, ha abierto la veda a desmantelar los carriles bici de la capital.

En este punto, Almeida anima a participar en «las más de cien actividades que el Ayuntamiento de Madrid organizará a partir del 25 de noviembre en toda la ciudad», un programa de talleres, charlas, conciertos, paseos guiados o debates que han bautizado Madrid Green Capital. Madrid usa para nombrar esta campaña el nombre de un distintivo verde que no tiene. Se trata de un reconocimiento a las ciudades medioambientalmente sostenibles que otorga todos los años la Comisión Europea, el European Green Capital. 

En 2019, la European Green Capital es Oslo, un honor que ya tuvieron Hamburgo y Copenhague. Solo una ciudad española tiene el título de European Green Capital, Vitoria-Gasteiz, que lo logró en 2012. Santander y Zaragoza lo intentaron en 2013. Madrid nunca se ha presentado. Además de del programa actividades y de un vídeo promocional, el Ayuntamiento ha forrado las calles de carteles con el lema Madrid Green Capital y en la Puerta de Alcalá, un gran rótulo con hojas secas.  

Desde la oposición, Más Madrid ha reclamado en un comunicado la retirada del bando por sus comentarios sobre Chile, ya que a su juicio es «extremadamente grave que se utilice un bando municipal» para verter opiniones personales sobre política internacional. En este sentido, recuerda al alcalde que «las relaciones internacionales son competencia en exclusiva del Gobierno de España».

Más Madrid considera «inaudito que el alcalde se comporte como un tertuliano y haga este tipo de declaraciones en un bando», que recuerda que es «un espacio reservado para manifestaciones solemnes». «Si el ayuntamiento de Madrid quiere posicionarse sobre los asuntos de otro país debe hacerlo tras pasar por el pleno» exige el grupo de Rita Maestre y Marta Higueras. El grupo municipal critica el «poco nivel» del resto del texto, que revela a su juicio «el poco entusiasmo que esta cita genera en el gobierno municipal».

Según el edil de Más Madrid Miguel Montejo, el bando «insulta al 83,6% de los chilenos en general y al 72,3% de los chilenos de derechas». «Esta insidia sectaria y mentirosa de la alcaldía tiene que acabar», añade.

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Fuente: El Pais

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