A punto estuvo la izquierda madrileña de hacerse un De Gea este viernes. Finalmente, no ocurrió. Florentino Pérez recordará aquella noche del 31 de agosto de 2015 en que el burofax llegó dos minutos tarde a la Federación y David de Gea sufrió su Brexit particular: se quedó en el United. La izquierda madrileña se salvó por los pelos de la catástrofe de las cuatro listas, que ya había provocado en los sondeos un considerable desapego y dejaba el camino expedito para que las tres derechas se hicieran con la comunidad autónoma.

A pocos minutos de la medianoche del viernes 12, último día para la inscripción en la Junta Electoral de las listas para las elecciones autonómicas del 26 de mayo, IU Madrid y Podemos lograban un pacto in extremis para una lista conjunta de Podemos y Equo junto a Madrid en Pie (IU Madrid y Anticapitalistas). La alianza concurrirá por la presidencia de la comunidad con un nombre cuya condición redundante y prolija da la medida de las dificultades enfrentadas y también de la sagacidad de sus autores: “Unidas Podemos Izquierda Unida Madrid En Pie”. Siete palabras, siete: el primer par incluye al segundo, que a su vez está contenido en la trinca final. En las escuelas de marketing electoral hay gente saltando por las ventanas.






Isa Serra (Podemos) y Sol Sánchez (IU) encabezarán la lista que competirá con Íñigo Errejón y Ángel Gabilondo

Será una lista capitaneada por dos mujeres: Isa Serra (de Podemos) y Sol Sánchez (de IU). El acuerdo será ligeramente más ventajoso para IU Madrid que el pacto con Podemos que sus bases rechazaron hace poco más de dos semanas. La alianza IU y Anciapitalistas se lleva los puestos 2, 6, 11, 13, 16 (y esto incluye la representación de Anticapitalistas) de una lista que encabezará Isa Serra como candidata a la presidencia de la comunidad. Fuera queda Más Madrid, la plataforma que encabeza Íñigo Errejón, con la que unos y otros ya han dicho que quieren pactar, siquiera después de las elecciones. Y tendrá que ser después, obvio.

Además de la sensación de catástrofe que produjo la votación de finales de marzo entre las bases de IU Madrid, donde el voto de poco más de mil militantes (el 60% de los que participaron) decidió como lo más deseable la concurrencia en cuatro listas, ha pesado en esta operación de rescate para evitar el naufragio la evolución de los sondeos. Si en marzo el estudio de Invymark para Telemadrid daba a Podemos un 9,3%, a Más Madrid un 9,2% y a IU un 2,1%; es decir, un total del 20,6% para sumar al 23,7% del PSOE de Ángel Gabilondo, apenas tres semanas después, y tras el anuncio de IU Madrid de que concurriría con Anticapitalistas al margen de Podemos, la cosa había encogido para todos. Podemos se quedaba en 7,5%, Más Madrid bajaba al 8,6%, e IU menguaba hasta el 1,8% de los votos –a un par de años luz del 5% que da derecho a escaño–: en total 17,9%, con el PSOE en un 24,7%.






Los sondeos habían dado una caída de voto del 2,7% tras saberse que en Madrid habría tres listas a la izquierda del PSOE

La hipótesis del aumento de votos al disponer de más opciones sufría un duro revés. Quizá porque no es lo mismo la suma de siglas por la aparición de nuevos actores que por la división de los ya existentes: Entre tanto, las tres derechas sumarían una cómoda mayoría absoluta. El peor de los escenarios. Desde Madrid en Pie (IU Madrid+Anticapitalistas) se insistió, tras romper con Podemos, en recuperar los modelos participativos y las candidaturas y programas diseñados de abajo a arriba, y se apeló a la renovación de los procesos políticos internos de la cultura del 15M.

Resulta paradójico, no obstante, porque desde 2015 a hoy, los modelos de confluencia y listas se han permeabilizado: En el primer Vistalegre, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón diseñaron un congreso inspirado en el célebre tema de Abba, The Winner Takes It All: el ganador se lo lleva todo, las listas-plancha, que consiste en que quien logre un voto más se queda con todo el botín de poder ejecutivo.


Desde Madrid en Pie la vocación era recuperar un modelo de plataforma electoral más abierto y participativo que el de Podemos e IU






Aquel modelo no impidió que Podemos confluyera en todo el país con múltiples formaciones progresistas para las elecciones de diciembre de 2015, y luego con IU en las de 2016. Vistalegre 2 puso fin en febrero de 2017 a ese diseño de hiperliderazgo, amplió la representación de las listas derrotadas y amplió la potestad de hacer consultas a las bases para todas las decisiones estratégicas.

Los problemas para concurrir parecen más relacionados, en todo caso, con el desgaste de Unidas Podemos en las encuestas: en 2015 los morados eran un nuevo actor que aspiraba a todo y las viejas izquierdas atomizadas –esas que tienen muchísimas siglas y matices pero “caben todos en un taxi”, como gusta de ironizar un dirigente– no dudaron en ponerse a la sombra del nuevo partido. En 2019, ante un eventual revolcón, la vieja tentación de la autenticidad de lo que se conoce como Izquierda Vida de Brian (por cierto, una marca mucho más sucinta y elocuente que el finalmente elegido Sintagma de los Siete Reinos) en alusión a la profusión de grupos judíos antiimperialistas que se oponían a la dominación de Roma en la célebre película de Monty Python, ha prendido en algunos territorios, sobre todo después de que Íñigo Errejón, que debía encabezar la candidatura de Podemos e IU, abriera la veda cambiando de caballo a mitad de la carrera.





Tanto Alberto Garzón como Pablo Iglesias, con la colaboración de Enrique Santiago, del PCE, y Juantxo lópez Uralde, de Equo, se han tenido que aplicar a fondo para mantener un bloque robusto. En Madrid, junto a Serra y Sánchez, Jacinto Morano y Beatriz Jimeno ocuparán un papel destacado en la candidatura.

A pesar de la tensión que esta decisión ha provocado en las filas de IU Madrid, entre los partidarios de confluir y los que defienden un modelo que supere a la actual alianza y métodos de Podemos e IU, se han evitado males mayores de cara a las urnas. Aunque van a tener que hacer papeletas más grandes para que quepa el nombre de lo que, en el fondo, no es otra cosa que Unidas Podemos: la alianza de Podemos, IU y Equo. Hay un refrán muy perspicaz sobre alforjas y viajes que viene al caso.








Fuente: LA Vanguardia

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