En enero del 2018 el Liverpool invirtió buena parte de los ingresos por el traspaso de Coutinho al Barcelona en el fichaje de Virgil van Dijk. El holandés, que tenía 26 años, se convirtió en el defensa más caro de la historia sin haber pasado previamente por ningún club con pedigrí. Cerca de 80 millones pagó el equipo de Jürgen Klopp al Southampton. Lo que parecía un arranque de locura del entrenador alemán se ha convertido en un fichaje barato, en ídolo de Anfield, y gracias a su rendimiento el equipo ha encajado la mitad de goles que la temporada pasada en la Premier, justo el paso que necesitaba para aspirar a alguna corona.





Van Dijk enfrentará mañana en el Camp Nou su poderosa presencia a la de Gerard Piqué, autor de un curso de matrícula de honor. Los dos mejores centrales del momento, los grandes colosos del área, frente a frente para dar consistencia a sus equipos desafiando a un elenco de atacantes letales.


Hace cinco años, con el Celtic

Nombrado mejor jugador de la Premier, el holandés recibió un 6-1 en su anterior visita al Camp Nou

“Piqué, Piquembauer”, volvía a cantar la grada del Camp Nou el pasado sábado celebrando las anticipaciones del central, los tackles, las demostraciones de autoridad frente a los delanteros del Levante. Con 32 años, la úndécima temporada de Piqué en el Camp Nou es, probablemente, la mejor de su carrera y un factor determinante en la posición del equipo de Ernesto Valverde. Maduro y responsable, el central pronostica los acontecimientos y selecciona detalladamente sus intervenciones.

Con el ascenso a la capitanía y el descargo de las tensiones que ocasionaba su presencia en la selección española Piqué ha entrado en una nueva dimensión. Gracias a su consistencia el cambio de pareja en el eje de la defensa por la lesión de Umtiti no sólo no ha resultado traumático, sino que la incorporación de Lenglet ha sido realmente productiva. Imborrable de las alineaciones, Gerard únicamente se ha perdido dos partidos de Liga (en Villarreal y Huesca) que el equipo no consiguió ganar. “Gerard es mejor que yo, que Sergio Ramos, es el mejor central del mundo. Él es clave para el Barcelona en todo lo que aporta, su liderazgo, cómo compite… Es un fenómeno y un gran amigo”, declaró recientemente Carles Puyol, uno de los factores del crecimiento de Piqué.





Con 7 goles, el central ha igualado su mejor registro anotador (temporada 2014-15) y ha marcado en todas las competiciones salvo en la Copa del Rey. Sólo Van Dijk puede equipararse al extraordinario rendimiento del central catalán. La jerarquía y la autoridad que transmite el holandés han permitido que cada pelota que ronda por el área del Liverpool haya dejado de ser un peligro y ha disparado la confianza de los laterales (Robertson y Alexander-Arnold), ahora decisivos en la estructura atacante de Klopp.

Anfield ha compuesto una canción para el hombre que acaba de ser nombrado Mejor Jugador del Año de la Premier por la Asociación de Futbolistas Profesionales, el premió que la temporada pasada obtuvo Salah y que no se concedía a un defensa desde John Terry en el 2005. Los aficionados reds han cambiado de ídolo, ahora resulta más influyente la intuición y la sobriedad impecable de Van Dijk, que se mantiene en las expediciones fuera del área, que la velocidad y el instinto del delantero egipcio.

Anfield ha compartido muchas experiencias con Van Dijk, que ha completado los 36 partidos de la Premier, excepto el de la sexta jornada, cuando fue sustituido en el 55. En estos 3.205 minutos de juego el defensa sólo ha visto una amarilla. Con su concentración y su lectura no necesita meterse en situaciones de riesgo, nunca da la sensación de estar sobrepasado por los acontecimientos.





Van Dijk actuó en el Camp Nou con 22 años defendiendo la camiseta del Celtic en el último partido de la fase de grupos de la Champions 2013-14. Aunque Gerardo Martino concedió descanso a Messi, el equipo escocés encajó un inapelable 6-1 con un gol de Piqué. No fue su culpa. Él fue una máquina de achicar balones que evitó un naufragio mayor. Ahora, con 27 años y convertido en el mejor futbolista de la liga inglesa, regresa a Barcelona para entablar un duelo de gigantes con Gerard Piqué.








Fuente: LA Vanguardia

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