El pasado miércoles la reina Sofía cogía un avión de línea regular con destino a Palma de Mallorca. Esta vez no iba al palacio de Marivent, tampoco a asistir a algún acto en representación de la Casa del Rey. Viajaba a la isla para visitar a su cuñada Pilar de Borbón, la hermana mayor del rey emérito, convaleciente tras un ingreso de urgencia en la isla en medio de su batalla contra un cáncer de colon. Junto a doña Sofía voló a Palma su hermana Irene de Grecia. Ambas se sumaron a un almuerzo en Doña Pi, la casa que Pilar de Borbón tiene en Calvià y que lleva su nombre, el que su familia utiliza en la intimidad. Y es que los Borbones son muy aficionados a ponerse motes. Don Juan Carlos es Juanito para la familia; doña Sofía, Sofi; la infanta Margarita, Margot; y la infanta Pilar, Pi. En la isla, la mayor de los hermanos Borbón espera que los médicos le den permiso para regresa a Madrid.

Doña Pi, de 83 años, se ha convertido en los últimos años en un miembro aglutinador de los diferentes sectores de la familia. Su casa de la urbanización madrileña de Puerta de Hierro es un punto de encuentro. Allí se han celebrado muchas Navidades cuando la tensión en el palacio de La Zarzuela lo hacía aconsejable. Y en la casa de doña Pi en Palma se hospedaron Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin el tiempo que duró el juicio por el caso Nóos. La pareja no podía pisar el palacio de Marivent y un hotel en la isla no ofrecía la discreción que la pareja buscaba en esos delicados y comprometidos momentos. No es la única vez que la Infanta ha salido al rescate en momentos de problemas familiares.

La hermana mayor de don Juan Carlos es famosa por su espontaneidad, que en ocasiones le ha creado algún que otro problema. “No leo sobre mi familia porque me da la impresión de leer pornografía, desnudan a la gente en público, hablan de cosas que no conoce nadie, nada más que largan conjeturas”, declaró después de que un medio italiano criticara a la entonces princesa de Asturias. «Letizia es mucho mejor y más lista que Lady Di», sentenció cuando alguien quiso establecer un paralelismo. También se quejó de que la serie de televisión Felipe y Letizia no hacía justicia a la realidad a sus verdaderos protagonistas. «Se parece como un huevo a una castaña», añadió.

Pilar de Borbón, al abandonar la clínica en Palma de Mallorca el pasado día 3. GTRESONLINE

Con la misma espontaneidad reconoció en mayo pasado que batallaba contra un cáncer de colon. Lo contó a su manera: «Yo sé que tengo un cáncer, que me han operado de un cáncer de colon, eso es». De esta manera confirmaba que a principios de febrero tuvo que ser intervenida de urgencia por un problema intestinal en la clínica Ruber de Madrid. Doña Pilar estaba en Mallorca cuando empezó a sentirse mal, acudió a un centro médico cercano y los doctores le recomendaron ser operada de urgencia. Entonces la trasladaron a Madrid, donde fue intervenida. Dos semanas después, fue dada de alta.

Pilar de Borbón se entiende muy bien con don Juan Carlos. Comparten aficiones y también achaques —ella se ha operado dos veces la cadera y el Rey emérito, tres—. Al ser preguntada qué habría sucedido si no hubiera existido la prevalencia del varón sobre la mujer en la Corona española, y a ella le hubiera correspondido asumir el trono, respondió: “No habría sido tan buena como el Rey, un señor estupendo que lo hace fenomenal como ha demostrado”. Ahora es una tía orgullosa del trabajo de Felipe VI.

Pilar de Borbón se quedó viuda de Luis Gómez Acebo en marzo de 1991, fallecido por un cáncer linfático. Entonces se hizo cargo de los negocios de su marido a los que poco a poco se han incorporado algunos de sus hijos. Tiene cinco hijos (Simoneta, Juan, Bruno, Beltrán y Fernando), a los que acoge en su residencia cuando por divorcios u otras circunstancias buscan techo. Mantiene además una excelente relación con su exyerno José Miguel Fernández Sastrón y con sus exnueras. Y es que aunque de carácter indómito, la Infanta es una gran diplomática.




Fuente: El Pais

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