Tuve (y mantengo) una relación educada y cordial con Ferreras cuando él dirigía los informativos de la SER. En más de 30 años colaborando en la radio jamás he sufrido ningún tipo de censura, a pesar de la irreverencia con la que puede moverse en ocasiones mi lengua. Algo que, por supuesto, no me ha ocurrido en la prensa escrita. Imagino que en nombre de que las palabras vuelan y lo escrito queda. Y creo que su intuición y su inteligencia han encontrado un hueco tan goloso como necesario con la invención de La Sexta. También mogollón de clientela. Sintiendo alergia ancestral hacia la tele, la antigua y la actual, intento seguir con máxima frecuencia Salvados y El intermedio. Cada uno se divierte como quiere.

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Fuente: El país

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