Deporte

Perdidos en Andorra


Para alcanzar las semifinales el Madrid deberá pelear 40 minutos más y no repetir la pésima imagen ofrecida en Andorra. Cuesta recordar un día tan negro en la «era Laso» y eso que se vio desde el principio que el equipo no funcionaba. Hubo tiempo para corregir un mal arranque, pero todo fue a peor con el paso de los minutos. El partido del Madrid fue un monumento a la espesura. El ataque de dignidad y orgullo de Carroll y Nocioni fue lo único destacable en un grupo irreconocible. Las cifras reflejan muy bien el desbarajuste que vivieron los blancos desde el salto inicial. Ocho asistencias en todo el partido cuando Llull en solitario repartió 15 el primer día; 6/31 en triples (¡19 por ciento!); por debajo del 50 en tiros de dos; más de diez mates del Andorra; 16 pérdidas; 34 puntos encajados en el tercer cuarto; parciales de 17-4 o de 16-6… El caos fue total.

Al final los técnicos y jugadores del Andorra estaban al borde del llanto por una victoria que es el reflejo de una temporada excelente. Andorra ya se ha asentado en la élite. Estuvieron en la Copa de Vitoria y llevaron al Madrid al límite en cuartos. Han estado en puesto de «playoff» durante toda la temporada y el segundo partido estuvo más cerca de lo que es el equipo que lo visto en el primer duelo. Shermadini confirmó que es uno de los monstruos este año para el Madrid. Volvió a campar a sus anchas por la zona. El georgiano acabó con sus números habituales (19 puntos y 11 rebotes) y desquició a todos sus parejas de baile. Albicy marcó siempre el ritmo del partido y Stevic pareció Dino Radja. El Madrid disimuló durante los dos primeros cuartos gracias al rebote ofensivo. Tras el descanso, la dimisión fue colectiva. El base francés de los andorranos tomó el mando de la nave e hizo lo que le dio la gana. Antetokoumpo se sumó a la fiesta, con su hermano, la estrella de los Bucks, en la grada y el Madrid se convirtió en un pelele hasta que Nocioni hizo entender a sus compañeros la camiseta que vestían. Su actitud contrastó con el pasotismo del resto.




Fuente: La Razón

Comentar

Click here to post a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *