Las expectativas de Estados Unidos parecen exageradas a la vista de la división que existe en la ONU por la situación de Venezuela, una crisis que ha revivido la confrontación de la guerra fría. Elliott Abrams, representante especial de EE.UU., aseguró ayer en la Organización de Naciones Unidas que esta semana esperan poner a votación en el Consejo de Seguridad una resolución en la que se pedirá la admisión de entrada humanitaria, tras los incidentes del pasado fin de semana.

La posición rusa, que ya ha planteado un documento alternativo y que califica de “terrorismo” ese intento de ayuda estadounidense, no augura más que un bloqueo y una perspectiva todavía más negativa.






Denuncia muy severa hacia el régimen de Caracas

Abrams realizó ese anuncio antes de acceder a la sala del Consejo para una reunión de urgencia, donde planteó una vez más una denuncia muy severa hacia el régimen de Caracas. Lo describió con una imagen. Según sus palabras, mientras había gente que moría y resultaba herida en el intento de entrar medicamentos y comida a Venezuela, “Nicolás Maduro estaba bailando”, recalcó.

Su discurso estuvo en la línea dura de que mantuvo Mike Pompeo, secretario de Estado, en esta misma sala hace menos de un mes, cuando requirió que todos los que creen en la democracia apoyaran a Juan Guaidó como presidente interino. El enviado estadounidense insistió en ese aval y subrayó la urgencia de elecciones libres, “en la que participen todos los partidos, incluidos los chavistas, a los que Maduro les ha usurpado el partido al igual que el país”.

En su charla denunció la corrupción y la tiranía de Maduro y que la detención del periodista de Univisión Jorge Ramos y su equipo se produjo por mostrarle imágenes “de unos jóvenes cogiendo comida de la basura”.

El representante especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, en una comparecencia reciente
(Jim Lo Scalzo / EFE)

Esto demuestra que esa ayuda es urgente. Abrams dijo que los asaltantes de los camiones en la frontera eran bandas organizadas de delincuentes, “presos a los que se había liberado”.





Fuera de la sala insistió en que le gustaría que en el texto de su resolución se incluya la solicitud de elecciones libres. También sostuvo que esta semana se darán a conocer más sanciones, que se sumarán a las anunciadas este lunes.

El diplomático remarcó que la política de Estados Unidos consiste en usar toda la presión diplomática, económica y política de cara a cumplir con “el deseo de democracia de los venezolanos”. Sin embargo, recordó que “el presidente Donald Trump ha dicho que todas las opciones están sobre la mesa”.

El embajador ruso Vasili Nebenzia se arrancó criticando que “un país que quiere construir un muro en su frontera sur para que no entren los ilegales” se aventura en forzar los límites de Venezuela con una falsa ayuda humanitaria. Esta operación la redujo a un intento de quebrantar la soberanía de este país y que la violencia la protagonizaron los que estaban en Colombia. “Esto no es ayuda humanitaria”, añadió, por considerar que se hizo al margen de la ONU. También requirió que se permita a Caracas acceder a los cientos de miles de millones que están bloqueados por las sanciones.

Por todo esto, Nebenzia, que contó con el apoyo de China, aseguró que “Washington no quiere resolver los problemas del pueblo venezolano, sino que busca un cambio de régimen y amenaza con una intervención”.





Ante esta acusación, Abrams solicitó de nuevo la palabra. Señaló que lo único que había escuchado era un lenguaje de la guerra fría – “sólo cambia es que en ese cartel, en lugar de Rusia, decía URSS”-, y que a los rusos sólo les preocupa recuperar su dinero. Entonces proclamó que no aceptaba “en absoluto” recibir una acusación de injerencia procedente de una nación que “invade” Georgia y otros territorios.

Nebenzia intervino de nuevo por alusiones. Le recordó a Abrams que era el menos indicado para hablar de guerra fría, “por su participación en operaciones subterráneas”.








Fuente: LA Vanguardia

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