Pedro Sánchez y Pablo Casado se reunirán el próximo lunes a las 12.00 en el palacio de La Moncloa después de que el presidente del Gobierno telefoneara al líder del PP proponiendo el encuentro. La última vez que se reunieron fue el pasado diciembre en el Congreso. Casado llevaba meses criticando que el presidente no le llamara y Sánchez insistía en todos los debates públicos, el último en la sesión de control del miércoles, en pedir al líder del PP «una oposición de Estado» y acuerdos para asuntos centrales como la renovación de órganos constitucionales como el Consejo General del Poder Judicial.

Fuentes del PP señalan que su presidente acude a la cita «por respeto institucional», y con la intención de mostrarle a Sánchez su «preocupación» por lo que considera una «degradación institucional» tras la formación del Gobierno de coalición, así como para hablar de Cataluña y la situación económica. Fuentes de La Moncloa señalan, por su parte, que el encuentro muestra «lo importante que es para el Gobierno el diálogo con la oposición». El pasado mayo, ambos pactaron abrir un canal permanente de diálogo sobre Cataluña, pero la iniciativa decayó en cuanto el líder del PP abandonó la sede del Ejecutivo. Los populares acusan ahora a Sánchez de haberse «arrodillado ante los independentistas».

Sánchez invitó el miércoles durante el pleno del Congreso a Casado a dialogar, después de dos meses sin hablar entre ellos. En el debate de investidura, el presidente del PP llegó a amenazar al líder socialista con llevarlo a los tribunales si no enviaba a Quim Torra el requerimiento para que abandonara la presidencia de la Generalitat de Cataluña. 

Está pendiente la renovación de varias instituciones, como el Consejo General del Poder Judicial,  que el PP se niega a negociar mientras no se cambie el modelo de elección de los jueces, o el Defensor del Pueblo. El órgano de Gobierno de los jueces trabaja con el mandato concluido desde diciembre de 2018. Su presidente, Carlos Lesmes, que fue elegido cuando el PP tenía mayoría absoluta y ahora reclama insistentemente su renovación, estuvo precisamente ayer en La Moncloa con Sánchez, un día antes de que se cerrara la cita con Casado. Los conservadores dominan con claridad este órgano clave, que designa a los jueces en los puestos más importantes del país, porque su composición obedece a un Congreso con mayoría absoluta del PP.

Hace un año, Casado había aceptado un pacto de renovación con Sänchez que incluia que Manuel Marchena, el presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo y hombre clave del juicio del procés, sería el nuevo presidente del Poder Judicial y a cambio los progresistas tendrian la mayoría de control. Ese pacto saltó por los aires al ponerse en cuestión la imparcialidad de Marchena, que ha trasladado en todas las esferas posibles que él ya no está disponible ahora para ese puesto. El problema para la renovación es que el PP tendría que aceptar que la realidad del nuevo Congreso es muy diferente incluso al de hace un año, cuando aún no se había desplomado este partido en las urnas. Los populares insisten en que no tienen ninguna intención de pactar con el PSOE, pero en el mundo judicial se da por hecho que en algún momento tendrá que haber algún tipo de acuerdo porque este órgano no puede estar indefinididamente sin renovar. El récord son dos años.

En cualquier caso Sánchez parece relativamente cómodo con esta línea de oposición dura del PP, que sirve para unir internamente al Gobierno frente al enemigo exterior, según coinciden varios ministros consultados, y además mantiene al PP distraído en su batalla con Vox mientras pierde fuerza, al menos desde la visión del Gobierno, su crítica al Ejecutivo.




Fuente: El Pais

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