Los primeros dulces asociados a la festividad de San Nicolás, el obispo que trae regalos a los niños de los Países Bajos el 5 de diciembre, han empezado a llegar a las tiendas. Son dos tipos de galletas con especias, llamadas kruidnoten y pepernoten, que este año han adelantado mucho su aparición, porque suelen venderse a finales de octubre o noviembre. Se asocian sobre todo a la figura de Zwarte Piet (Pedro el Negro), el paje que acompaña al santo y las reparte entre los pequeños. Esta vez, sin embargo, su efigie no decora buena parte de las bolsas de golosinas.

Según la versión tradicional, el personaje lleva un atuendo morisco, peluca rizada, la cara pintada de negro, labios rojos y un arete en la oreja. Considerada un estereotipo racista por la ONU y contestada cada vez con más fuerza a domicilio, Bol.com, la principal tienda virtual holandesa para toda clase de productos, ha decidido vetarlo en su catálogo. A partir de ahora, además, pasará a llamarlo solo Piet (Pedro). 

El cambio alcanzará a Bélgica debido a la doble titularidad de Bol.com y porque San Nicolás también se celebra allí. Según explica la empresa en su cuenta de Twitter, dado que Zwarte Piet “puede verse como algo racista, lo hemos retirado; no es tan difícil”. En su caso, la oferta de productos alusivos al obispo y su ayudante dará comienzo a finales de septiembre, “y no habrá artículos con una caricatura del paje o de personas con el rostro pintado de negro”, reza una nota remitida, a su vez, a los clientes.

Los disfraces de Zwarte Piet son más populares entre la chiquillería que los de su venerable patrón, pero deberán estar libres de la peluca negra, el pendiente o la gorguera blanca del cuello que también luce. Los libros que presenten la figura desde un punto de vista educativo e histórico seguirán en el catálogo con una etiqueta advirtiendo de la controversia. En cuanto a las imágenes, “serán bienvenidas siempre que lleven el rostro tiznado [del hollín de la chimenea por donde se supone que se deslizan con los regalos] o vayan pintados de colores, por ejemplo, rojo o azul”, indica la firma.

El 11 de agosto Facebook e Instagram acordaron el borrado de fotos y vídeos que muestren de forma estereotipada a Zwarte Piet, en caso de que haya una denuncia por parte de alguien que se sienta ofendido. Tanto la compañía como la aplicación y red social, que es de su propiedad, harán excepciones con los “mensajes neutros sobre el personaje así como los publicados por sus oponentes y las noticias relacionadas con este asunto”. Ambos servicios rechazarán asimismo “ciertos estereotipos sobre los judíos, entre ellos, afirmaciones sobre su supuesto control del mundo o que lideren las principales instituciones mundiales”. Según ha explicado Facebook, el debate sobre la idoneidad del sirviente de San Nicolás en Países Bajos, o bien las manifestaciones en apoyo del movimiento antirracista Black Lives Matter, no ha influido de forma directa en su decisión, tomada tras nueve meses de análisis y consultas con 60 organizaciones y expertos.

Facebook ha aplicado su nueva política al rechazar una foto de la revista holandesa OPZIJ, en la que aparecía una conservadora de arte negra, Abbie Vandivere, disfrazada como la joven de la perla, el personaje inmortalizado por el pintor Vermeer, recoge AFP.

La presencia de Zwarte Piet en desfiles callejeros, tiendas y fiestas infantiles es objeto de discusión en Países Bajos desde hace años. En especial, desde que el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos lo tildara en 2014 de estereotipo racista, “porque representa al criado negro feliz, algo que ofende a la comunidad de origen africano y ha llegado el momento de cambiar”, según explicó la historiadora jamaicana Verene Shepherd, asesora de la organización. Un año después, aconsejó al Gobierno en su informe definitivo que buscara “una forma más equilibrada” de conmemorar la leyenda. Los oponentes del paje en su versión clásica le dan la espalda cuando llega al país junto al santo, obispo de Mira (Anatolia, actualmente Turquía) procedente de España.

Hay también una organización denominada Kick Out Zwarte Piet («Fuera Zwarte Piet») y, al contrario, grupos radicales en su favor, junto a amplios segmentos de población que lo defienden como una expresión del patrimonio cultural o una fiesta infantil sin connotaciones racistas. En junio pasado, el primer ministro, Marc Rutte, admitió que la figura ofende a una parte de la población. La cabalgata anual suele ser el punto de encuentro de todos ellos, y debía celebrarse el 14 de noviembre, pero está en el aire debido a la pandemia.




Fuente: El país

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