El Parlamento andaluz ha concitado una atención global al arrancar en él la sesión inicial del debate de investidura que culminará con la elección del primer presidente del Gobierno no socialista de la historia de la autonomía: el líder del PP-A, Juanma Moreno. El aire está cargado de la pólvora de la protesta que llegaba del exterior y la Cámara dividida entre los que sienten que tienen derecho, por fin, y los que se han removido en el asiento, sabedores de que no podían embestir al adversario político que los ha descabalgado del poder.

Moreno, quien salvo sorpresa será elegido presidente mañana en primera votación gracias a los acuerdos firmados por el PP con Ciudadanos (Cs) de un lado y Vox de otro, expuso su modelo para un cambio “sensato y tranquilo” tras casi 37 años con el PSOE-A a los mandos del palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta.

La columna vertebral de su discurso en un “día histórico” ha sido la idea de que hay que llevar a la práctica la voluntad de cambio expresada por los andaluces en las urnas el 2D. “Quiero ser un presidente reformista”, ha aseverado y para ello dialogará “sin prejuicios” y “sin cordones sanitarios”, ha dicho en alusión a Vox. Moreno ha defendido que la alternancia en el poder “es positiva”, “deseable” y “el contrapeso a un posible proceso de degeneración política”. “La democracia es cambio y nadie puede tenerle miedo a la democracia”, ha cosido con firmeza. Ahora bien, el futuro presidente andaluz ha abogado por un cambio “conciliador pero real” para combatir el hecho de que la comunidad no crece al ritmo necesario para alcanzar la convergencia con el resto de los territorios españoles y europeos y otorgar a la región “el lugar que le corresponde”. En este punto, ha querido destacar que “la tarea más importante que va a abordar este Gobierno es crear empleo” y todo estará supeditado a ello.

“Si soy presidente, mi Gobierno se pondrá al frente de la defensa de los intereses de los andaluces, en una España unida”, ha dejado claro, para anunciar que pondrá en marcha un plan de un centenar de medidas de consenso, pactadas con C’s y Vox, y trabajará para que “en el interior del palacio de San Telmo -sede de la Presidencia de la Junta- haya tanta luz como en su fachada”. Así, ha detallado que “de manera inmediata” eliminará el impuesto de sucesiones y donaciones.

Moreno se ha referido a la corrupción para aseverar que “le asquea” venga de donde venga y su Ejecutivo será “intransigente” contra ella. En ese sentido, ejecutará una batería de iniciativas entre las que se incluirá la limitación de mandatos, la creación de una comisión de investigación sobre la Fundación andaluza para la Formación y el Empleo (Faffe), el intentar recuperar el dinero defraudado en los ERE o el combate contra la falta de transparencia de la que, a su juicio, adolece la Administración andaluza.

Ha tenido palabras para la oposición, a la que ha reprochado no sólo que no haya tenido la “cortesía” que esperaba sino ni siquiera “respeto institucional” -PSOE y Adelante Andalucía han apoyado de forma expresa las protestas que rodean la Cámara-.




Fuente: La Razón

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