Moda

Palomo Spain: “Mi ropa es amor y sexo” | Estilo

Hace falta mucho aplomo y una autoestima de CEO del Ibex para entrar como Pedro por su casa en la rotonda del hotel Palace de Madrid atalajado con un abrigo de ¿astracán? hasta las suelas, zapatos bicolor de tahúr de casino, gafas de sol XXL, camisa de topos abierta hasta medio pelo en pecho, estola rojinegra y un bolsazo dando tumbos a su paso. Alejandro Palomo, Palomo Spain para el mundo, 25 insultantes añitos, no parece cojear de ambos atributos. Así ha irrumpido en el hipercompetitivo mundo de la moda este chaval de Posadas (Cordoba) educado en las mejores escuelas de Londres. Su talento y su puesta en escena han seducido, desde Beyoncé abajo, a la crema de la crema de los modernos del globo.

No tengo nada que ponerme. ¿Hay algo para mí en su catálogo ?

Hay de todo para ti. Mi madre se pone lo mío y es una señora.

Pero se supone que diseña para hombres. Blusas, vestidos, faldas, lucidos por modelos chicos…

En la ejecución y en mi cabeza es moda de hombre. No hay pinzas, no hay caderas, no hay pecho. Pero para el mundo es ropa para quien se la quiere poner.

Fíjese: no me imagino al pleno del Congreso vestido de Palomo.

Pues sí, sería un horror, la verdad, porque son todos feísimos. Mi mundo es mucho más idílico, son todos mucho más guapos.

Ya, pero me temo que la realidad se parece más al Congreso que a sus desfiles de efebos.

Por piezas mi moda es comercial. Hay una camisa básica, una gabardina, una chaqueta ponible. Vale que el total look Palomo sea un pasote, pero hay para todos.

Barbies y Playmóbil

Alejandro Palomo (Posadas, Córdoba, 1992) jugaba a muñecas y muñecos y siempre quiso ser modisto. Después de deslumbrar en París, hoy desfila en la Mercedes Fashion Week de Madrid y, en breve, será jurado en el programa ‘Maestros de la Costura’, de La 1.

¿Los efebos son por provocar?

No. Si hay un provocación es espontánea, no adrede. Diseño lo que querría ponerme y me gustaría ver a los chicos alrededor.

¿Inspiración o trabajo?

Ambos. Además del talento, hay que tener las ganas y la energía para proyectarlo. Y suerte. Fue trabajando sobre el cuerpo de Pol, mi novio, cuando cambió todo. Me inspira, se convirtió en esa figura de musa. Creo para él.

¿O sea, que su ropa es amor?

Amor, sexo, ternura, depende del momento. Pero sí, siempre hay una emoción detrás.

¿Le sorpende su propio éxito?

No. Sé dónde quiero llegar y cómo, y lo sé desde el principio. Desde que monté mi marca, sé prefectamente dónde quiero ir y quiénes son mis referentes y a eso aspiro. Por eso no me sorprende mi proyección, eso es para mí lo que tiene que pasar, y si no estuviera pasando, no valdría la pena.

Eso suena muy presuntuoso.

Pues sí, ambicioso, presuntuoso. Pero hay que ser así. Yo miro a Valentino y quiero ser ese tipo de figura. Si esto no hubiera pasado, me daría cuenta de que no puedo, pero según pasan las cosas, sí te ves en el camino adecuado.

¿Y también está preparado para darse una bofetada?

Pues también. Bueno, mmm, pues mira, no. Tampoco lo veo necesario. No dejo de ser de la tierra. Lo que quiero es seguir trabajando, igual hago una colección que no gusta, o el programa que hago no hace audiencia y me la pego, pero esta es mi apuesta.

Hablando del programa. ¿Se ve con autoridad para juzgar a otros siendo tan joven?

Me veo reflejado en ellos porque hasta hace poco he estado en su lugar. Pero he demostrado que tengo un criterio válido, que entiendo de costura, de cómo se hace ropa bien hecha. ¿Por qué no voy a juzgarlo si estoy capacitado?

Pero igual ni le conocen.

Si te gusta la moda y no me conoces es que no has leído una revista los dos últimos años. Unos me conocían y otros no, pero la mayoría sí, y me respetan mucho.

¿Y qué le diría a la gente de su edad que ni estudia ni trabaja?

Que son unos vagos, mi generación hemos crecido quejándonos de la crisis y de nuestro país de mierda. Pues lo que tienes que hacer es reaccionar, no quejarte tanto y hacer algo para que tu país no sea una mierda.

¿Cómo se quedó cuando Beyoncé se puso una pieza suya?

Impactado, la verdad. Digamos que me alegró del día.

¿Le gustaría vestir a la Reina?

No me molestaría. Sería bastante moderno por su parte.




Fuente: El país

Comentar

Click here to post a comment