Cuando pensamos en soul, funk o rhythm ‘n’ blues, siempre se nos vienen a la cabeza las calles de Atlanta o Detroit y los grandes gurús que nos ha ofrecido la historia de la música negra: Aretha, Otis, Marvin, Cooke, esas cosas. Y, sin embargo, existe una banda que demuestra cómo la pigmentación de la piel no es condición sine qua non para adscribirse a ningún género, porque para eso el talento y las emociones son universales. Osaka Monaurail proviene, claro está, de Osaka, la gran metrópoli japonesa en la desembocadura del río Yodo, pero eligió su apellido artístico a partir del clásico de 1975 (It’s not the express) It’s the J.B.’s monaurail, casi un manifiesto del funk y la más alta cota en la hoja de servicios de The J.B.’s, la incendiaria formación que, con Fred Wesley, Maceo Parker y Pee Wee Ellis a la cabeza, acompañó durante sus buenas tres décadas al maestro James Brown.

Estos ocho músicos orientales se apilarán la tarde-noche de este domingo en el escenario de la sala Clamores para demostrar cómo, a unos cuantos miles de kilómetros de distancia, ellos también asimilaron las lecciones de Brown en sus noches más memorables del Apollo neoyorquino. Conste que ninguno de estos muy rítmicos músicos monorraíles anda ya en edad pipiola.

La formación se afianzó en 1992 en el Círculo de Jazz universitario de Osaka y desde entonces sus integrantes no han experimentado variaciones, más allá de que, en su primerísima encarnación, los ocupantes de las tablas rondaran la veintena. Veintimuchos años después, su capacidad para ofrecer actuaciones flamígeras e inducir a las dislocaciones de cadera permanece intacta. ¿Receta? Funk a raudales, versiones de clásicos de los sesenta y setenta, la sorpresa del factor exótico y primorosos trajes de punta en blanco, en la más pura línea vintage.

“Eran brillantes y un punto maniáticos, pero sobre todo encantadores”, rememora el músico y pinchadiscos cántabro Jesús Bombín, el primero que, allá por 2008, organizó una gira española con los Monaurail y los dio a conocer entre el público de Barcelona, Valencia y Madrid. “Aquella noche reventaron la sala Caracol con su soul-funk a cascoporro”, rememora el conductor del programa de Radio 3 A lo loco y con patines. “La gente no podía creerse que unos músicos orientales enarbolaran el espíritu de James Brown de esa manera, así que todo el mundo enloqueció…”. Y eso que los preparativos no resultaron sencillos. “El único que hablaba algo de inglés era el líder y cantante [Ryo Nakata], así que la comunicación no resultaba sencilla. Y les gustaba ser tan puntillosos que se planchaban personalmente los trajes justo antes de salir a actuar. Les dejé mi propia plancha y nunca me la devolvieron, así que ya debe de haber recorrido medio mundo…”.

Y el jueves, Jerome

El éxito de aquella primera gira propició que los de Osaka, ahora ya radicados en Tokyo, hayan repetido visita en varias ocasiones y afianzado por tierras ibéricas una pequeña legión de entusiastas. Y la visita de este fin de semana ofrece el aliciente adicional de visitar Clamores al comienzo de un trimestre de particular incandescencia. Desde su cambio de titularidad, la sala de la calle Alburquerque ya no está tan escorada al jazz y picotea con mayor frecuencia en los caladeros del funk, el soul, la fusión o las nuevas tendencias.

De hecho, el próximo jueves 24 ofrece la ocasión de descubrir al espectacular guitarrista del sur de Londres Oscar Jerome, uno de los músicos jóvenes de los que más se vienen hablando en esa escena del nuevo jazz británico que lideran nombres como The Comet is Coming o Sons of Kemet. Jerome aterrizará con un flamante Live in Amsterdam recién publicado, el aval de su reciente colaboración con Lianne La Havas y un catálogo casi inabarcable de influencias, siempre muy nobles: de George Benson a Gil Scott-Heron, pero también Ali Farka Touré, la canción folk de John Martyn y hasta una brizna del espíritu rebelde de The Clash.

Sigue con nosotros la actualidad de Madrid en Facebook, en Twitter y en nuestro Patio de Vecinos en Instagram




Fuente: El Pais

A %d blogueros les gusta esto: