En 2012 Kristen Stewart pasó de ser la actriz mejor pagada de Hollywood a la más odiada en cuestión de días. La causa de esta repentina aversión fue una infidelidad perpetrada por la protagonista de Crepúsculo. Por aquel entonces, la intérprete salía con Robert Pattinson, su compañero en la popular saga de vampiros adolescentes, pero le engañó con el director de Blancanieves y la leyenda del cazador –película que también protagonizó Rupert Sanders. Fans y figuras públicas se posicionaron entonces en contra de que Pattinson la perdonara. Donald Trump, que aún no era presidente de EE UU, publicó más de una decena de tuits donde, fiel a su estilo, opinaba sin haber sido preguntado sobre el asunto: «Le ha engañado como a un perro y volverá a hacerlo. Él puede aspirar a algo mejor. ¿Alguna vez me he equivocado?».

«Teóricamente ahora somos más abiertos. Sin embargo, cuando una mujer disfruta libremente de su sexualidad se la sigue considerando ‘una guarra’. Obviamente, poner los cuernos a tu pareja es un acto criticable, pero el problema es que está peor visto que quien los ponga sea una mujer y no un hombre»

Patricia Rosillo, psicóloga especializada en pareja

Kristen Stewart había sido desleal a su pareja, ella misma lo confesó y reconoció que se había equivocado actuando así. «Lamento mucho el dolor y la vergüenza que he causado a las personas cercanas a mí y a todos los que les ha afectado esto. Esta indiscreción momentánea ha puesto en peligro lo más importante de mi vida, la persona que más amo y respeto, Rob. Te amo, te amo y lo siento mucho», se excusó Stewart en el comunicado que emitió. Sin embargo, la industria y la sociedad en general no la juzgó con la misma intensidad como cuando el que engaña es un hombre.

La cultura popular ha normalizado la infidelidad masculina

La cultura popular, la literatura, el cine y la televisión lleva décadas mostrando infidelidades masculinas como deslices con los que una pareja en ocasiones ha de lidiar. Y aunque no tienen por qué ser perdonadas, se entiende que es un pecado que un hombre puede llegar a cometer. «Antes de que la ley del divorcio llegara a España y empezase a castigar la infidelidad masculina dando la opción a la parte engañada de poner fin a la relación, las mujeres tenían asumido que el hombre podía echar alguna cana al aire. El motivo es cultural y educacional: la mujer tenía asociados deberes como madre que exigían una dedicación incopatible con la infidelidad. En el caso del hombre existía y existe una aprobación social que asocia estar con varias mujeres como un símbolo de virilidad y cambiar esta visión cuesta mucho», explica a Icon María Hurtado, psicóloga clínica de AGS Psicólogos Madrid.

El caso de Christofer: el hazmerreír de ‘La isla de las tentaciones’

A principios de este año llegó a la televisión La isla de las tentaciones, un reality que batió records de audiencia (casi cuatro millones de espectadores lo siguieron) cuyo fin era poner a prueba la confianza y fidelidad de los diez concursantes poniendo en bandeja la posibilidad de cometer adulterio. De las cinco parejas –heterosexuales todas– que participaron, dos fueron infieles. En ambos casos fueron ellas, Fani y Andrea, las que engañaron. Y el público pareció cortocircuitar. Los españoles canalizaron el desconcierto cargando contra Christofer, concursante que decidió perdonar a su novia Fani después de que esta le engañara teniendo un affair con Rubén en La isla. Los dos son, desde anoche, una de las parejas estrella del nuevo formato de telerrealidad de Telecinco, La casa fuerte.

Christofer y Fani en la imagen que compartieron anunciando su participación en ‘La casa fuerte’. Foto: Instagram

El joven confesó que tuvo que dejar el bar donde trabajaba porque la gente se pasaba por allí a reírse de él y que algunos amigos, como Gonzalo –participante también de La isla de las tentaciones–, dejaron de hablarle cuando decidió seguir adelante con su novia a pesar de la traición. «Ha sido un camino de lucha y de reproches. No ha sido nada fácil, pero si la quería a mi lado y la perdonaba había que hacerlo de verdad. Fani me llamó y me pidió perdón, quería verme. Decidí pedir consejo a mi madre porque ella vivió lo mismo que yo con mi padre, pero me dijo que si quería a Fani hiciese lo que yo sentía», reconoció Christofer a Emma García en el programa Viva la vida, de Telecinco.

Por su parte, desde que la infidelidad de Fani se conviertiera en uno de los temas más comentados a princios de 2020, la madrileña ha tenido que lidiar con el escarnio público, apesar de que su pareja ya había decido olvidar lo que hizo y continuar con ella. «Me cuesta asimilar que tanta gente que conozco me insulte de forma tan cruel, amenazándome. Lo que ha pasado no te da derecho a que me insultes desde las redes», llegó a confesar Fani tras su paso por el programa de televisión.

A la mujer infiel se la persigue, al hombre infiel se le victimiza

Patricia Rosillo, psicóloga especializada en pareja del centro Prado Psicólogos, señala a Icon que las críticas que ha sufrido Fani son fruto de una cuestión de género. «Teóricamente ahora somos más abiertos y hemos evolucionado como sociedad. Sin embargo, cuando una mujer disfruta libremente de su sexualidad se la sigue considerando ‘una guarra’. Obviamente, poner los cuernos a tu pareja es un acto criticable, pero el problema es que está peor visto que quien los ponga sea una mujer y no un hombre», añade. La psicóloga incide en que a las mujeres se las penaliza más que lleven a cabo un adulterio porque aún se sigue pensando que el hombre tiene unas necesidades sexuales diferentes que «justifican» este tipo de escarceos.

«El mundo emocional del hombre está bastante castrado y el perdón está mal visto porque implica conectar con una vulnerabilidad que parece estar prohibida en el universo masculino. Que los hombres expresen cariño, afecto, amor, dolor o sufrimiento aún descoloca a la sociedad. Por el contrario, que expresen irratibilidad y rabia se encaja bien»

Patricia Rosillo, psicóloga especializada en pareja

Como señala Rosillo, la sociedad tiende a justificar la infidelidad masculina. El motivo es lo que se nos inculca desde que nacemos por el hecho de ser hombre o mujer. La sexóloga Ruth González Ousset coincide con la especialista y reconoce que a las mujeres se las educa para ser sufridoras, empáticas y, sobre todo, para saber perdonar. En el caso de los hombres es diferente. Patricia Rosillo destaca que el concepto de «ser un hombre» juega en su contra. «El mundo emocional del hombre está bastante castrado y el perdón está mal visto porque implica conectar con una vulnerabilidad que parece estar prohibida en el universo masculino. Que los hombres expresen cariño, afecto, amor, dolor o sufrimiento aún descoloca a la sociedad. Por el contrario, que expresen irratibilidad y rabia se encaja bien», matiza la psicóloga.

Los hombres no son más infieles, es que las mujeres son más discretas

«Las propias mujeres son las más duras con ellas mismas y contribuyen a que la infidelidad femenina esté tan criminalizada. Si una mujer engaña es muy común que ni siquiera se lo cuente a sus amigos más cercanos porque siente que lo que ha hecho es vergonzante», señala María Hurtado, que explica que el uso de aplicaciones como Tinder han igualado mucho las infidelidades.

Eva Moreno también hace hincapié en este fenómeno y añade: «Estas aplicaciones ponen muy fácil engañar y acceder a relaciones sexuales sin compromiso. Se sigue pensando que los hombres son más promiscuos porque las mujeres somos más discretas y no se nos descubre apenas porque los hombres se fijan menos».

Socialmente está peor visto que un hombre perdone una infidelidad

Ruth González Ousset se ha encontrado en consulta con varios casos de hombres que han engañado a su novia o mujer con asiduidad y que cuando han descubierto una infidelidad esporádica por parte de ella han sido incapaces de perdonarla. «Hace poco tuve en terapia a una pareja en la que él le ponía los cuernos semanalmente a través de Tinder. Ella no lo había hecho nunca hasta que en una cena de empresa tuvo un desliz con un compañero de trabajo. Era la primera vez que cometía una infidelidad y estaba muy arrepentida. Él había sido infiel desde el principio de la relación en reiteradas ocasiones y ella lo había perdonado. Sin embargo, él fue incapaz de perdonar el único adulterio de su mujer», apunta la sexóloga.

Las especialistas coinciden en que el ego juega un papel importante dado que cuando son engañados los hombres ven su hombría dañada y es mucho más complicado que olviden y perdonen una infidelidad. «Es que socialmente está peor visto», reconoce Ousset. Entre los hombres, cuenta la sexóloga Eva Moreno, cuesta entender el perdón porque no tienen una mirada empática y «lo primero que sale es el juicio y la crítica hacia él, al que rápido se tacha de ‘calzonazos».

Pero que sea más dícifil que un hombre perdone un escarceo sexual no quiere decir que no se den casos. El de Christofer, probablemente el más mediático de los últimos meses, ha puesto en la palestra las trabas sociales que acompañan la infidelidad femenina y el perdón de esta. También que a pesar de ellas hay hombres capaces de perdonar, como hay mujeres incapaces de hacerlo. Ahora Christofer y Fani, que han anunciado que se casarán este verano a pesar de la polémica (y de la crisis del covid-19) cuando salgan de La casa fuerte, dicen que son mas fuertes que nunca. Y es que, como afirma la sexóloga Eva Moreno, muchas veces una infidelidad en vez de destruir una pareja la refuerza. «Es una crisis de crecimiento en la relación», confirma.

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Fuente: El país

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