Esperanza Aguirre está protagonizando este viernes un interrogatorio muy tenso y bronco con las fiscales anticorrupción del caso Púnica e incluso con el juez instructor, Manuel García-Castellón, según relatan fuentes jurídicas. La expresidenta de la Comunidad de Madrid declara como imputada desde las 10.30 en la Audiencia Nacional por la supuesta financiación ilegal del PP autonómico entre los años 2003 y 2011, años en los que encadenó mayorías absolutas y fue una de las figuras más poderosas de la política española. En la causa se investigan delitos de cohecho, malversación, falsificación, fraude y prevaricación, entre otros delitos.

La antigua dirigente popular, según fuentes jurídicas, ha sido amonestada por el magistrado por las formas duras y escasamente respetuosas que está mostrando hacia las fiscales Carmen García Cerdá y Teresa Gálvez. Aguirre, que es la primera vez que declara como investigada –lo hizo como testigo en el juicio del caso Gürtel– se ha desvinculado, como ya han hecho todos sus subordinados imputados, de la gestión económica del partido, y ha apuntado como responsable de ella al exgerente Beltrán Gutiérrez, al que dijo conocer únicamente “de hola y adiós”.

Cuando el juez le ha preguntado si a efectos económicos su cargo era “figurativo”, ella ha esgrimido los estatutos del partido, de los que, según su interpretación, el presidente no tiene funciones económicas, administrativas o capacidad para celebrar contratos en nombre de la formación. Aguirre ha afirmado que, a día de hoy, sigue creyendo que en el PP regional no había ninguna contabilidad paralela. Cuando la Fiscalía le ha mostrado el contenido del pendrive con la contabilidad paralela que llevaba Gutiérrez ha dicho que todo es «mentira» y que, en todo caso, «no ha visto ninguna cuenta del PP».

El comienzo de la declaración ha sido una sucesión de broncas e interrupciones. La primera ha surgido cuando se ha referido a las representantes del ministerio público como “las fiscalas”, en lugar de “las fiscales”, como le ha reclamado el juez que diga. Cuando le han preguntado por Fundescam, la fundación vinculada al PP que supuestamente sirvió para desviar al partido subvenciones públicas de la Comunidad de Madrid, Aguirre ha dicho que “las fiscalas o las fiscales se han empeñado en que Fundescam era el Watergate”, en referencia al escándalo que acabó con la presidencia de Richard Nixon en Estados Unidos en 1974.

Otro momento de tensión ha surgido cuando las fiscales le preguntaron por el tamayazo, la deserción de dos diputados autonómicos socialistas –Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez- que forzó la repetición de las elecciones de 2003 y propició la primera mayoría absoluta de Aguirre. La expresidenta, aconsejada por su abogado, Carlos Aguilar, se ha acogido, indignada, a su derecho a no contestar a esa pregunta.

Según letrados presentes en la declaración, Aguirre ha hecho una “exhibición de carácter” durante el interrogatorio. Cuando las fiscales le han preguntado por qué no destituyó como gerente del partido a Beltrán Gutiérrez cuando este fue imputado por el caso de las tarjetas black de Caja Madrid, y por qué cuando este dimitió la expresidenta le pidió que volviera, Aguirre se ha vuelto a cerrar en banda. A renglón seguido, ha manifestado, según las mismas fuentes, que ella, como presidenta, nombraba a todos sus cargos en la Comunidad de Madrid “pero que lo consultaba siempre con Mariano Rajoy”, presidente nacional del partido.

En un momento de la sesión han salido a colación las dos principales “ranas” —según su propia definición— de sus mandatos: Ignacio González y Francisco Granados. A González, que la sucedió en la presidencia, manifestó que lo conocía desde 1989 de su etapa en el Ayuntamiento de Madrid. Sobre el segundo, dijo que lo metió en su Gobierno en 2003 como consejero porque “le habían hablado muy bien de él” como alcalde de Valdemoro.

Sobre la agencia pública de infraestructuras de transportes Mintra, uno de los principales focos de corrupción en la Comunidad, disuelta en 2011, Aguirre ha reconocido estar “mosca”. Según fuentes presentes, el juez le ha pedido que matice la expresión “estar mosca”, y ella, titubeante, ha dicho que era “muy austera” y que “no quería hacer muchas estaciones de metro”. La fiscal ha visto un punto de debilidad y le ha insistido en qué quería decir con “estar mosca”. Ella, con un punto altanero, según los testigos, ha dicho “retiro mosca”. “No puede retirar la mosca porque está grabado”, le ha recordado el juez García-Castellón, ante la risa de los asistentes.

Aguirre también ha negado radicalmente que las empresas de publicidad de Daniel Horacio Mercado, como Over Marketing, destinaran dinero a financiar la campaña del PP a las elecciones autonómicas de 2007 a cambio de sustanciosos contratos de publicidad corporativa de la Comunidad de Madrid. La expresidenta ha manifestado que no sabe «nada» de Mercado y sus empresas. También ha manifestado que se ha enterado «por el sumario» de la trama del 1% madrileño, la reserva de ese porcentaje para publicidad en los contratos de grandes obras públicas, una cantidad que en parte acababa supuestamente en las arcas del partido.




Fuente: El Pais

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