La alegría desbordó las sedes madrileñas de PP y Cs el pasado mayo. Tras las elecciones municipales —y gracias al apoyo de los cuatro ediles de Vox— las dos derechas arrebataron la alcaldía a Manuela Carmena (Más Madrid). Esa noche acabaron cuatro años de “gobierno de progreso” en la capital. Aunque el popular José Luis Martínez-Almeida había firmado el peor resultado de la historia de su partido en Madrid (15 ediles), recuperaba la alcaldía que el PP tuvo entre 1991 y 2015. Eso sí, tendría que gobernar en coalición con Cs (11) y con la complicidad de Vox para contar con mayoría en el pleno municipal.

En estos seis meses del primer gobierno de coalición de la capital, a PP y Cs les ha unido sobre todo su rechazo a lo realizado por el equipo anterior: el denominado “legado Carmena”. Celebrado por Más Madrid, que lo reivindicaba cada vez que tenía oportunidad, y vilipendiado por PP y Cs que han intentado que no quedase rastro del mismo.

La primera embestida de las derechas fue contra la peatonalización de la calle de Galileo (la famosa imagen de Almeida y Villacís haciendo fotos mientras se retiraban unas jardineras para permitir de nuevo paso a los vehículos). Al poco le tocó el turno a Madrid Central, la exitosa zona de bajas emisiones (ZBE) de la capital —ha rebajado un 20% la contaminación, según datos municipales— y en el epicentro de la pugna política.

Varios jueces paralizaron la moratoria que las dos derechas intentaron aprobar en junio y una potente manifestación evidenció el rechazo de la ciudadanía a la anulación de la ZBE. Entonces, PP y Cs presentaron un plan alternativo (Madrid 360) que anunciaron “más ambicioso” que el anterior, pero que se reveló como más laxo.

La semana pasada, el Ayuntamiento anunció el recorte de Madrid Central y la reapertura a la circulación de dos calles. También, prorrogaron algunas moratorias para los vehículos más contaminantes. Almeida definió esas decisiones como “mejoras”.

Otro de los campos de batalla políticos ha sido la cultura. Andrea Levy, responsable del área, ha dado un golpe de mano en la política cultural de la capital. Sin prisa, pero sin pausa, Levy ha ido cambiando a casi todos los directores de centros culturales de la ciudad (CentroCentro, Conde Duque, Fernán Gómez…). Todos habían sido escogidos por concurso público. El Consistorio también cerró la radio municipal M-21; censuró conciertos (como el de Luis Pastor…); o suspendió de actividad espacios vecinales como La Gasolinera. “Lo único que está haciendo este gobierno es eliminar”, resumía el concejal Nacho Murgui.

“Somos dos partidos, pero en un solo gobierno”, reafirmaba ayer la vicealcaldesa Begoña Villacís en la última reunión ejecutiva del Ayuntamiento. Aunque las relaciones entre PP y Cs en la capital son mucho más fluidas que en la Comunidad, también hay notables diferencias.

Ciudadanos pierde

Madrid Central o la aceptación de los residuos de la Mancomunidad del Este en Valdemingómez han enfrentado a Almeida y Villacís. La vicealcaldesa ha perdido en ambos casos. Igual que en la negociación de los presupuestos: Ciudadanos gestionará cuatro veces menos dinero que PP: algo más de 700 millones frente a los casi 3.000 de los populares.

Esos presupuestos, aprobados hace una semana, recogen también una bajada de impuestos (entre ellos el IBI); la supresión de varias partidas de ayuda social; una reducción “del 30%” de las subvenciones nominativas —a la vez han invertido dos millones de euros en este tipo de adjudicaciones que el equipo de gobierno describe “a dedo”—; o la disminución o supresión de líneas de financiación a organizaciones como la FAPA Giner de los Ríos, que aglutina a todas las asociaciones de padres y madres de alumnos, o la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM). Además, el año que viene, el Ayuntamiento ha anunciado que va a derogar la ordenanza que rige la cooperación público-social. «Las hipotecas de la extrema derecha», opinan desde la oposición.

“Quitan ayudas por motivos ideológicos”, opina Rita Maestre, portavoz de Más Madrid. PP y Cs consiguieron pasar las cuentas públicas sin ningún voto en contra. Vox se abstuvo, pero Más Madrid (19 ediles) y PSOE (8) se ausentaron de la votación: las derechas aprovecharon la falta de una concejal del partido para tener mayoría. “Una jugarreta”, describieron desde la oposición. “Un error”, dijo el alcalde, que lo relaciono con la “lucha interna” del partido.

Para Más Madrid, la pérdida de la capital fue un golpe inesperado. La marcha de Carmena no ayudó. Tras recomponerse —el partido tiene dos portavocías: Rita Maestre y Marta Higueras—, Más Madrid ha abrazado como ejes la lucha contra la contaminación; los acuerdos con la extrema derecha de PP y Cs; o las cuentas que “bajan impuestos a los ricos y eliminan ayudas sociales”. Reivindican a Carmena. Aunque PP y Cs la nombran continuamente, lo que quieren es olvidarse de la exalcaldesa y de su legado.

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Fuente: El Pais

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