El problema quedó resuelto en media hora. El 2 de marzo de 2011, a las 12.28, el coordinador del departamento de Riesgos de Avalmadrid escribió un correo advirtiendo de que una operación en estudio le provocaba dudas. A las 12.57, el entonces director del ente semipúblico, una sociedad participada por la Comunidad que ayuda a pymes y autónomos a obtener financiación, dio su visto bueno a conceder un aval de 400.000 euros a una compañía participada al 25% por el padre de Isabel Díaz Ayuso, entonces una joven del PP sin responsabilidades ejecutivas en el partido o en el gobierno de la región. La garantía era una nave escriturada por 26.000 euros y tasada en 213.000 que podía ser derribada por incumplir la normativa.

—“OK adelante”, fue la respuesta del entonces director.

Esas dos palabras, recogidas en un informe interno al que ha tenido acceso EL PAÍS, decidieron una operación que luego fue ruinosa. El dinero nunca se recuperó. De hecho, ante la posibilidad de que la empresa concesionaria no pudiera devolver el crédito, los técnicos subrayaron la autorización recibida en otro apartado de la documentación.

—Se adjunta Autorización (sic) de Juan Luis (el email del director general de Avalmadrid).

Esa anotación fue recogida en un informe de riesgos que no dejaba lugar a dudas.

“El inmueble [la nave elegida como garantía por el comité directivo de Avalmadrid] no cumple la actual normativa urbanística”, explicitaba sobre la propiedad, situada en un polígono industrial de Sotillo de Adrada, un pueblo de Ávila. “Existe la posibilidad de que parte del inmueble sea derribado sin que el propietario pueda reclamar indemnización alguna”, seguía. “Dentro de la tasación, el tasador contempla: ‘… no se conoce ningún caso de derribo por este motivo”.

El mismo documento detallaba que la operación “se plantea con el aval solidario de la sociedad matriz, socios y cónyuges, los cuales cuentan con un patrimonio neto de 1.565 miles de euros (sic)”, en el que se listan pisos y chalets. Siete meses después, el progenitor de la hoy candidata del PP a la presidencia de la Comunidad donó sus dos viviendas a sus hijos, por lo que los bienes quedaron fuera del alcance de posibles acreedores. Cuando había pasado poco más de un año de aquel intercambio de correos de Avalmadrid comenzaron los problemas para pagar las cuotas.

Los temores de los técnicos quedaron confirmados. La compañía, participada en un 25% por el padre de Díaz Ayuso, no pudo devolver los 400.000 euros. La nave pasó a manos de Avalmadrid. Ahora nadie quiere comprarla. Y la deuda ya supera los 540.000 euros, según recogió El Confidencial.

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Fuente: El Pais

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