Este es el paso adelante más firme que ha dado en su vida, para el que ha cambiado las coletas y calentadores que lucía en aquella exitosa serie («Un paso adelante») que la auspició a la fama por un puñado de historias brillantes a las que durante demasiado tiempo se las intentó adormecer. «El despertar de las musas» (Destino Infantil & Juvenil) homenajea y da luz a 12 mujeres trascendentales e inspiradoras que estuvieron en la sombra. Mujeres que no lograron, pese a aportar para el progreso de sus coetáneos todo su conocimiento, el eco que merecieron. Compositora, cantante, actriz, bailarina… y ahora escritora, Beatriz Luengo es una persona inquieta, amante de los retos, que se ha adentrado en el mundo literario con un libro que aparece el 15 de octubre.

–¿Qué pasa cuando despiertan las musas?

–«Musa» siempre se ha entendido como la mujer que posa para inspirar. Como si fuera un ser a partir del que se crea arte. Yo defiendo a las musas que merecen derechos de autor. A las musas emprendedoras, inteligentes, fuertes y reivindicativas.

–¿Se puede brillar en la sombra?

–Depende. A mí me dicen que por trabajar de compositora estoy a la sombra, pero me nutre y ayuda a evolucionar. Soy la dueña de esas canciones y mi hijo las heredará. Yo no me siento a la sombra, sino parte de…

–¿Hasta dónde es usted feminista?

–No lo sé. El problema del feminismo es que hay gente con una inseguridad mal gestionada que se ve incapaz de lograr sus objetivos por sí mismas. Tiene que haber un primer escalón para todos. Nadie tiene que arrodillarse ante nadie. Estamos avanzando mucho, teniendo en cuenta que hace apenas unos años no podíamos votar, ni abrir una cuenta bancaria, ni ir a la universidad. Yo vivo en Estados Unidos y cuando nació mi hijo solo le pusieron el apellido del padre, como si el óvulo no existiera. No hay un feminismo totalitario, pero queda mucho por hacer y por lo que luchar. Lo importante del feminismo es que cada una lo lleve a su manera.

–Y cada uno.

–Por supuesto. Yo estoy rodeada de hombres maravillosos que me ayudan en mi pelea.

–¿La música es machista?

–La realidad es que casi no hay mujeres compositoras, ni productoras, ni mezcladoras… Y que en las discográficas apenas existen directivas. Que cada uno le ponga el nombre que quiera, pero no voy a tapar el sol con un dedo.

–Su último disco es «Cuerpo y alma». De ambos, ¿qué se valora más?

–Pues aunque suele preguntarse por el cuerpo, por el cuidado de la piel o por la alimentación; el alma es la parte más importante a curar, porque las heridas que no cicatricen bien siempre te van a acompañar. Las personas que pensamos que existen otras vidas creemos que el cuerpo se queda ahí, pero que el alma sigue.

–¿Existen entonces otras vidas?

–Para mí, sí. Nos reencarnamos, porque somos energía.

–«Es la jefa», dijo de usted Rosalía…

–Ella es maravillosa. Representa muy bien a la mujer de hoy en día que se propone una meta y la cumple sin pedir perdón ni permiso. Me emociona que lo haya dicho.

–«No dejes de creer en ti», le escribió su madre en un póster de Alejandro Sanz haciéndole creer que era su firma. ¿Le ha hecho caso?

–Con nueve años fui a la puerta de una radio porque supuestamente él estaba allí. Llevaba mi primera «demo» grabada, quería dársela. Esperé hasta que cerraron. Decidí dejársela al de seguridad para que se la entregara. Me dijo que sí, pero a los minutos caí en que no había dejado mi teléfono, por si tuviera que llamarme. Volví corriendo y la «demo» estaba en la basura… Soy testaruda. Cuando se me mete algo en la cabeza, lucho hasta el final. No me rindo. He terminado cantando con Alejandro Sanz. Ojalá lea esta entrevista aquel hombre de seguridad.




Fuente: La razon

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