Salud

Nueva terapia para el daño hepático fulminante por paracetamol


Científicos del CIC bioGUNE, del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD) y de la University of Vermont College of Medicine han realizado estudios preclínicos en modelos de toxicidad por paracetamol. Los expertos han descrito a la proteína MCJ como una posible diana terapéutica en pacientes con fallo hepático fulminante después de transcurridas ocho horas de la ingesta del fármaco.

El acetaminofén, también llamado paracetamol, es el componente activo de muchos medicamentos comúnmente recetados y de venta libre que se usan para tratar el dolor y la fiebre en todo el mundo. Aunque es un analgésico seguro, el paracetamol ha sido reconocido como la principal causa de insuficiencia hepática aguda tanto en Estados Unidos como Europa cuando es consumido en altas dosis.

Se estima que más de 60 millones de personas consumen paracetamol semanalmente en Estados Unidos. Aproximadamente 30.000 pacientes ingresan al año en las unidades de cuidados intensivos con daño hepático inducido por una ingesta alta de paracetamol.

Evitar el trasplante

El tratamiento con el antioxidante N-acetilcisteína (NAC) es la terapia estándar tras la hospitalización y se recomienda administrarlo como antídoto incluso antes de que se confirme el diagnóstico. Sin embargo, su eficacia para tratar la lesión hepática inducida por paracetamol se limita a las primeras ocho horas después de la ingestión. Tras este período de tiempo, la única opción si el paciente no evoluciona favorablemente, es el trasplante de hígado.

Alrededor del 29% de los pacientes con insuficiencia hepática aguda inducida por paracetamol se someten a un trasplante de hígado. Por lo tanto, existe una clara necesidad de definir tratamientos nuevos y accesibles que sean efectivos más allá de las primeras ocho horas después de la ingestión.

La investigación que ahora ve la luz se ha centrado en la proteína MCJ, “una proteína presente en las mitocondrias, centros neurálgicos de la respiración y de la producción de energía celular, fundamentalmente en tejidos con un alto nivel metabólicos como es el caso del hígado”, explica María Luz Martínez Chantar, investigadora del CIC bioGUNE. “Esta proteína, que limita la función de la cadena respiratoria, es un regulador clave de la función de estos orgánulos. Por tanto, la modulación de sus niveles mediante terapia génica resulta en una mitocondria resistente al daño por paracetamol, evitando la muerte del hepatocito y promoviendo la regeneración hepática”, concluye.




Fuente: La Razón

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