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Nudozurdo, más que un entretenimiento


Después de «Rojo es peligro», el disco con el que Nudozurdo se adentraba en la electrónica, la banda regresa a las guitarras. «Voyeur Amateur» es un álbum que abre nueva etapa en el sello Mushroom Pillow y bajo el paraguas de Last Tour y para el que Leo Mateos, alma del proyecto, y el bajista Meta suman las fuerzas de Ricky Lavado, ex batería de Standstill. Para este trabajo se han puesto a las órdenes de otro Ricky, Falkner, en la producción del álbum. La primera impresión es un puñetazo de guitarras. «Es un paso consciente pero no premeditado. Había química en el escenario y queríamos darle ese punto energético a ls canciones. Necesitábamos esa descarga de energía y también dejar salir cierto impulso de mala leche que teníamos dentro», dice Mateos.

¿Enfado? «Bueno, un poco con el mundo de la música. Con la escena, los sellos, el negocio, lo que nos rodea. Por lo que se oye en radio y televisión. Creo que estamos en un momento muy complicado de progresar si quieres hacer algo de una manera honesta», dice el cantante del grupo. Hay, en el disco, una alusión directa a ese «entorno». Mateos clama contra los «grupos que huelen a dinero». «Sí, me temo que es un sistema que se está reproduciendo en todos los órdenes de la sociedad y por supuesto en la música. Hay grupos que replican unas fórmulas para hacer dinero». Todo está vinculado a una cultura del espectáculo, del acontecimiento y del festival, alejado del acto de escuchar un disco de forma íntima o ir a un concierto en una sala. «Sí, y eso que no nos molesta que haya una cultura del entretenimiento Entendemos que siempre la ha habido y es positivo que exista. El problema es que eso sea todo. Está bien que haya ‘‘mainstream’’ de cinco minutos pero es preocupante que todo sea así. Y no queremos atacar a otros grupos, sino criticar a un cotarro y una ausencia de estructuras culturales», añade Lavado. «Nosotros podríamos hacer, como ejercicio de estilo, si nos lo propusiéramos, un tema de esos. Porque conocemos los códigos perfectamente», apunta Mateos.

Es un reflejo de una imagen más grande de la sociedad: la gente haciendo colas ante la apertura de unos grandes almacenes en la Gran Vía como símbolo del consumo barato y masivo, igual que el «todo incluido» de Spotify. «Sí, y pensamos que es un viaje de ida y vuelta: comprarás barato ahora, pero eso de una forma u otra te va a enmierdar. Tu trabajo valdrá menos porque hay una competencia feroz en otra parte del mundo. Y la precarización nos ha llegado aquí y nos ha pasado con el modelo de Spotify», apunta el vocalista.

Nudozurdo siempre ha sido de esos grupos que estaban a punto de tener un mayor éxito, muy merecido, pero que al final nunca llegaba. En un tema del nuevo álbum, cantan: «No me digas cómo lo tengo que hacer, he perdido las ganas y he perdido la fe». «Por supuesto que hemos sentido el hartazgo total. Empujas y empujas contra una pared. Y te preguntas por qué estás haciendo esto», apunta Mateos, que cree que no es una reflexión de la que se pueda escapar un taxista o un panadero: «Estamos llegando a ese punto como especie, forzando mucho la máquina de la perfección, de lo que nos exigimos y nos demandan. Y a veces pierdes las ganas de ser un buen humano», afirma.

No todo es tormenta en el nuevo álbum. De entre todos, sobresale un corte, «Úrsula en la nieve», que es un tema misterioso y evocador, con arreglos de cuerda y que parece dirigido a una persona en concreto. «Es una canción que apareció un día y no sé explicar. Suelo escribir pensando en conversaciones y a veces me ayuda imaginar a alguien real para darle un sentido concreto. Pero últimamente la he vuelto a escuchar y he empezado a dudar si esa canción no me la estaría dirigiendo a mí mismo…»

Dónde: Ochoymedio Club. Calle Barcelö, 11 . Madrid.

Cuándo: jueves 20, 20:30 horas.

Cuánto: 14 euros.




Fuente: La razon

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