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Nostalgia por Cristiano en el Real Madrid


El madridismo está en el diván. La exhibición del martes con la que Cristiano destrozó los sueños del Atlético, ese equipo que el sábado pobló de banderas del Ajax las gradas del Metropolitano, le ha puesto en la peor de las tesituras emocionales: alegrarse de las desdichas del vecino y a la vez maldecir que Florentino Pérez se hubiera subido al carro de la opinión pública y consentido la venta de un jugador que nunca sintonizó con el club blanco y que venía de cometer el peor de los pecados: arruinar la fiesta de la última Champions con su conducta de ególatra incorregible.





Con la temporada perdida a comienzos de marzo, los foros digitales madridistas presentaban estos días la venta de Cristiano al Juventus por cien millones de euros como la peor decisión de Florentino Pérez en sus dos etapas al frente del Real Madrid. Con un matiz, si la venta resultaba inevitable dada su falta disciplinaria en Kiev y que después de todo a sus 33 años ya estaba más que amortizado, nadie se explica cómo fue posible desprenderse del delantero sin asegurarse antes un recambio de garantías. En toda la temporada, Mariano, fichado a toda prisa tras la derrota en la Supercopa de Europa en Tallin, ha marcado sólo dos goles.


Desencuentros

Cristiano ya le pidió irse a Florentino en el 2012 y éste le exigió mil millones para poder fichar a Messi

Nadie duda en el club, de hecho es uno de los mantras de Florentino Pérez, que Cristiano ha sido el futbolista más importante que ha jugado en el Madrid después de Alfredo di Stéfano. Sin embargo, la conexión emocional del jugador con la grada y con el presidente ha sido pobre, más un matrimonio de conveniencia que de amor.

La relación de Florentino Pérez con Cristiano siempre fue tirante. A su llegada al club en mayo del 2009, el presidente se encontró en un cajón con el fichaje ya hecho y firmado por la directiva anterior (la de Ramón Calderón y Vicente Boluda). Florentino valoró si se podía tirar atrás el fichaje y optó por mantenerlo por más que no le gustase demasiado y le parecía un disparate pagar tanto por el portugués.






Las encuestas

Cerca del 70 por ciento de los madridistas consultados tras la final de Kiev estaba a favor de vender al jugador

Cristiano nunca notó cariño en el trato de Florentino y el jugador ya pidió irse en la tercera jornada de la temporada 2012-13, sólo a los tres años de haber llegado. “Presi, tengo que decirle algo. No estoy a gusto aquí y me quiero ir”, le dijo Cristiano. “Si te quieres ir, tráeme el dinero suficiente para fichar a Messi”, replicó Florentino. “Si es una cuestión de dinero, mañana vengo con cien millones”. La contestación fue contundente: “No son cien, tu cláusula es de mil millones”. Punto final.

Después de aquello hubo dos ampliaciones de contrato del jugador, pero la relación personal entre ambos nunca se recuperó.

Tampoco ayudó a que Cristiano se sintiera parte de la familia madridista el trato del Bernabeu, que ha silbado a su estrella prácticamente a la primera ocasión fallada en muchos partidos. Incluso en febrero del 2018, ya con tres Champions ganadas y tras otro hat-trick al Atlético, el portugués buscó una cámara e hizo un gesto significativo a la grada: “Silbidos no, aplausos”.

El penúltimo capítulo del desencuentro se vivió con la expulsión de la Supercopa de hace dos años en el Camp Nou y con las acusaciones de fraude fiscal. En ningún caso Cristiano se sintió arropado por el club. El escenario para la ruptura estaba preparado. Tras las declaraciones del crack en Kiev (“hasta aquí hemos llegado y fue bonito mientras duró”), Florentino se hartó. Consultó las encuestas y vio que cerca del 70 por ciento del madridismo estaba tan harto de Cristiano como él. Y lo vendió sin pensárselo mucho. Para la tranquilidad mental del madridismo y de Florentino Pérez, hubiera sido mucho mejor que se clasificara el Atlético.








Fuente: LA Vanguardia

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