Imagen de los disturbios de esta noche en Barcelona. FOTO: ALBERT GEA (REUTERS) / ATLAS

Cargas policiales, ruido de helicópteros, una veintena de hogueras, olor a quemado. La movilización de este martes en Barcelona, que se extendió desde la tarde hasta la madrugada del miércoles, desbordó todas las previsiones. “Rosa de foc”, la definieron los Comités de Defensa de la República (CDR) en la Red en alusión al mote (rosa de fuego, en castellano) que recibió Barcelona en la Semana Trágica en 1909. De madrugada, los disturbios seguían en el paseo de Gràcia. Cientos de personas intentaban evitar a los mossos mientras los bomberos apagaban las llamas. La tensión y las concentraciones organizadas por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) se han extendido por varias ciudades de Cataluña (Girona, Tarragona, Lleida y Sabadell) durante la segunda jornada de protestas contra la sentencia del Supremo que ha condenado a nueve líderes independentistas por sedición.

La ANC quería celebrar “sentadas” de dos horas frente a las sedes de las delegaciones y subdelegaciones de Gobierno en Cataluña. Pero algunos manifestantes convirtieron la protesta en una batalla campal prendiendo fuego a barricadas y contenedores y lanzando todo tipo de objetos, piedras, incluso bengalas, contra los Mossos y la Policía, que cargaron juntos y con dureza. Los incidentes han sido especialmente crudos en Barcelona, donde ha tenido lugar la concentración más numerosa con 40.000 personas según la Guardia Urbana. Un total de 74 personas han tenido que ser atendidas por los servicios sanitarios durante los incidentes y otras 25 han sido detenidas en toda Cataluña (3 en Barcelona, 13 en Tarragona, 8 en Lleida y 1 en Sabadell) por desórdenes públicos o atentado a los agentes de la autoridad, según han informado los Mossos d’Esquadra.

Los mossos blindaron la Delegación del Gobierno y la decisión dividió la protesta en dos: por un lado, el acto festivo en el que Lluís Llach cantó en el escenario y, por el otro, cientos de personas se enfrentaron a la policía en la esquina entre Paseo de Gràcia y Mallorca. Los manifestantes lanzaron objetos contra la línea policial, hasta una motocicleta eléctrica de alquiler fue arrojada a una hoguera y han roto el escaparate de una agencia inmobiliaria, informa la agencia Efe. Los mossos les advirtieron sin éxito por megafonía y acabaron cargando mientras muchos jóvenes armaban barricadas. En medio de la batalla campal clamaron “¡Buch dimisión!”, en referencia al consejero de Interior de la Generalitat.  

También en Tarragona, Girona y Lleida se han producido escenas de tensión. En Girona, unas 9.000 personas, según la Policía Local, se han concentrado ante la Subdelegación del Gobierno y también ha habido incidentes y cargas policiales. En Tarragona unos 500 manifestantes han protagonizado los disturbios y en Lleida la cifra ha sido muy superior, unas 6.000 personas concentradas ante la Subdelegación del Gobierno en el momento de máxima afluencia. Los Mossos han cargado con porras después de que grupos reducidos hayan tirado velas, cristales, latas y ramas de árbol al cordón policial, además de quemar una bandera española. También ha sido provocado un incendio a las puertas de una tienda de Zara en Lleida, que no ha llegado a penetrar en el establecimiento, según los bomberos de la ciudad.

El Sistema de Emergencias Médicas (SEM) ha notificado que de los 74 atendidos, 37 han sido en Barcelona, 19 en la zona de Girona-Gurb, 8 en Tarragona, 2 en Sabadell y 8 en Lleida. Ninguno de los heridos presenta lesiones graves.

Tras los incidentes, el Gobierno de Pedro Sánchez ha emitido un comunicado en el que denuncia que la «violencia está siendo generalizada en todas las protestas» contra la sentencia y asegura que dicha agresividad no es fruto «de un movimiento ciudadano pacífico, sino coordinada por grupos que utilizan la violencia en la calle para romper la convivencia en Cataluña». El Ejecutivo culpa de los incidentes a «una minoría está queriendo imponer la violencia en las calles».

El Gobierno ha subrayado en su comunicado su compromiso de garantizar la seguridad en Cataluña ante la violencia que se está produciendo. En el comunicado hecho público, el Ejecutivo en funciones no habla de acciones específicas pero recalca la labor de las fuerzas de seguridad y valora la coordinación entre Mossos, Policía y Guardia Civil, además de insistir en que actuará con «firmeza, proporcionalidad» y «unidad» con el resto de formaciones políticas.

Por su lado, el líder del PP, Pablo Casado, ha pedido esta misma noche al Gobierno que active la Ley de Seguridad Nacional ante «los violentos disturbios que elevan la tensión en Cataluña» con el fin de «garantizar la seguridad y el orden público».




Fuente: El Pais

A %d blogueros les gusta esto: