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Julio Basulto . Como sabemos que prohibir es despertar el deseo, además lo sabemos a ciencia cierta. Cuando al niño se le obliga a comer o se le prohíbe un alimento, lo que sucede es lo contrario. Si te digo: “No comas gusanitos, no comas gusanitos, no comas gusanitos”, o te digo: “Come espinacas, come espinacas, come espinacas”, le va a pasar a tu hijo lo mismo que te ocurre a ti. Tú sabes que los gusanitos son insalubres, pero tu hija no lo sabe. Esos sermones que mucha gente da con respecto a la alimentación saludable, no digo que tú la estés dando, tú estás preocupada, que es distinto, y con razón, porque yo también lo he estado muchos años. Esos sermones son contraproducentes. Si son excepción, si estás todos los días celebrando cumpleaños… Oye, perdona, hay que tomar medidas. No puede ser que tu hijo esté todo el día comiendo productos malsanos, pero si es algo que ocurre de forma excepcional y en tu casa tú tienes productos saludables y encima predicas con el ejemplo, eso no va a influir negativamente sobre la salud de tu hijo. Y, sin embargo, sí tenemos la certeza, perdón, de que como se lo prohibamos, es posible que tenga un deseo desenfrenado por tomarlo cuando tú no estés delante. La relación entre las bebidas azucaradas y la obesidad es aplastante hasta el punto de que las entidades de referencia aconsejan evitarlas. Este es un mensaje muy gordo, porque las entidades de referencia siempre te dicen: “Disminuya el consumo, reduzca, modere”, pero nunca te dicen: “Evite”, y la palabra avoid es una palabra que lleva unos cuantos años en los consensos, en las guías clínicas de referencia. Hace poco, por cierto, se ha añadido un grupo de alimentos a los avoid que son los cárnicos procesados, es decir, embutidos y fiambres. La relación de los cárnicos procesados con el cáncer colorrectal es muy clara, es un nivel de evidencia muy elevada que no va a cambiar con el tiempo. Bueno, pues es el mismo nivel de evidencia que tienen las bebidas azucaradas.




Fuente: El Pais

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