El ocio de los jóvenes se juzga siempre desde el punto de vista del adulto. Pero la socialización ha cambiado, es más virtual que real. Hoy en día, los niños de 5 años son adictos al móvil. La curiosidad, las imágenes que desfilan, les enganchan. El mundo maravilloso de los cuentos y de las novelas con intrigas es ya del pasado para esta generación. Y olvidamos la responsabilidad de los padres, que les regalan móviles, que les dejan usarlos sin poner límites. Su uso descontrolado afecta a la memoria, sobre todo en periodo de crecimiento, y les quita el sueño como a los adultos. El director de un colegio europeo de Bruselas decía que los niños ven el gesto de sus padres cuando vuelven del trabajo: sacar el móvil al llegar a casa. Para ellos es un rito. Pero no sabemos que este rito es un medio de socialización. Y la socialización es reproducir gestos y comportamientos.

Bahdon Mohamed Abdillahi. Oudergem (Bélgica)

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Fuente: El país

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