El primer ministro de Israel en funciones, el conservador Benjamín Netanyahu (Likud), ha llamado este jueves por la mañana a su principal rival, el exgeneral Benny Gantz, líder de Azul y Blanco (centroizquierda), para intentar formar un Gobierno de unidad tras los resultados inciertos de los comicios de este martes, los segundos de este 2019. «Reunámonos hoy [por este jueves], debemos formar un Gobierno de unidad», le ha dicho Netanyahu a Gantz, según el periódico israelí Haaretz.

Netanyahu, con el 97% escrutado, ha admitido este jueves que «no hay opciones» para formar un Ejecutivo de derechas tras el bloqueo instaurado a raíz de los resultados de los comicios. El primer ministro en funciones necesita pues del apoyo de Gantz, cuyos portavoces han anunciado una rueda de prensa a las 13.00 horas, informa Reuters.

Los resultados parciales rompieron el empate virtual de los dos grandes partidos, pero mantienen las tablas en la partida entre los dos bloques de la Kneset (Parlamento de 120 escaños). El Likud y sus asociados suman 56 diputados frente a los 55 del centroizquierda y los partidos árabes. A la espera del recuento final de los votos en el extranjero, se priva a Netanyahu de la posibilidad de formar un Gobierno conservador homogéneo.

Netanyahu (izquierda), Rivlin (Centro) y Gantz (derecha), este jueves en una imagen del diario ‘Yedioth Ahornoth’.

El presidente del Estado de Israel, Reuven Rivlin, un antiguo rival de Netanyahu en el seno del Likud, puede encargar la formación de Gabinete al centrista exgeneral Gantz si se confirma como líder del partido más votado. O trasladar la oferta al primer ministro en funciones, si el bloque conservador supera al de la oposición. “Netanyahu es consciente de su fracaso en el referéndum sobre su continuidad en el poder”, puntualizaba el analista Emmanuel Navon. “Lo más realista es que se forme un Gabinete de unidad”, apostó, “pues está claro que eso es lo que quieren los israelíes: un Gobierno centrista con gente en la que confiar”.

Sin socios con suficiente peso parlamentario con los que apuntalar el bloque de centroizquierda, a Gantz —que prometió esta madrugada hablar con todos los partidos— se le presenta ahora la disyuntiva de aceptar o no una gran coalición con el Likud.

El avance de Azul y Blanco supone un logro para Gantz y sus aliados, que fundaron a comienzos de año el partido. La formación de nuevo cuño ha fagocitado en parte a las formaciones situadas a su izquierda.




Fuente: El Pais

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