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Nadia Calviño: “No solo no propugno una bajada de impuestos, sino todo lo contrario” | Economía


Nadia Calviño, antes de su intervención en el acto. ZIPI (EFE) / VÍDEO: EUROPA PRESS

“No solo no propugno una bajada de impuestos, sino todo lo contrario”. La ministra de Economía, Nadia Calviño, fue así de clara este martes al abordar uno de los objetivos que tiene el Gobierno para asegurar la estabilidad presupuestaria y poder abordar políticas de gasto social. A su juicio, no hay lugar para políticas fiscales irresponsables. “Aplicar bajadas de impuestos sería una práctica contraria a los objetivos de lograr esa estabilidad”, comentó, en referencia a las políticas llevadas a cabo por el anterior Ejecutivo durante un desayuno organizado por Nueva Economía Fórum en Madrid. Y abundó: “La consolidación se ha materializado en el recorte de gasto público, la bajada de impuestos de los dos últimos años ha supuesto una merma de recaudación de 12.000 millones de euros”.

La subida [de impuestos] dependerá, explicó, de los objetivos de déficit público. Es decir, si se mantiene el 1,3% del PIB para 2019 que había fijado el Gobierno de Rajoy, el aumento sería mayor y si se postula por el 1,8% que plantea el actual Gobierno, sería menor. En ese sentido, y apuntando a las discusiones que se mantienen en el Parlamento al respecto, manifestó que “no es coherente mantener objetivos de déficit no realistas, por eso queremos un Presupuesto realista”.

Calviño también destacó que la fase de ciclo alcista que vive España, con previsiones de crecimiento para este año de ente el 2,6% y 2,8%, ofrece “la oportunidad de poner en marcha las reformas que necesita la economía española”. Según explicó, se han ignorado medidas de futuro. “Hay que dejar atrás las medidas cortoplacistas y basarse en medidas presupuestarias”, incidió de nuevo contra sus antecesores explicando que “no solo son medidas ideológicas”, sino sobre todo económicas para reducir la desigualdad y mejorar la estabilidad. “Si no hay estabilidad no habrá crecimiento sostenible”, remató.

La ministra negó que hubiera frenazo, auque sí una paulatina desaceleración. “El crecimiento será sólido en los próximos meses en Europa pero habrá que estar vigilantes. Hay consenso en que el proteccionismo es el riesgo mayor por el hecho de que retrae la inversión y lo seguimos, pero no está en nuestro control”. Pese a ello, reconoció que habrá que seguir de cerca y que si hay que reducir las proyecciones “no es ningún drama”.

Sin alarmismo

Esa “paulatina desaceleración”, opina, no es como para lanzar las alarmas. Se produce, dice, como consecuencia del agotamiento de los factores que hacían de viento de cola, como la demanda externa y el consumo interno. Asimismo, subrayó que puede ser agravada por las medidas proteccionistas. “A nadie beneficia el aumento de barreras comerciales”, afirmó sin mencionar nombres.

La titular de Economía, que ha estado arropada por varios compañeros de gabinete y varios exministros (Solchaga, Solbes, Salgado, Almunia…), añadió que otra misión del Gobierno es lograr que esa fase alcista dure lo máximo posible para tener una economía sostenible. Para ello, apuntó, es necesario cambiar la política económica. En ese punto, destacó el “desorbitado aumento de la deuda pública y su peso sobre el PIB y el alto déficit público estructural”, así como “el inaceptable” incremento de la desigualdad y la pobreza, que han quedado reflejadas en las cifras de paro de agosto.

La ministra mostró una especial sensibilidad por la situación del mercado laboral. “No podemos cerrar los ojos y mantener un discurso que tenga como base solo la recuperación de los mercados”, dijo, para añadir: “Las tasas de precarizacion se han ampliado y dado lugar a la figura del trabajador pobre”.

Esa misión [de reducir la desigualdad y la precarización] forma parte de la Agenda para el cambio, que se enfrenta además al reto demográfico, el avance digital y la sostenibilidad del Estado de bienestar. Y, dentro de ellas, cerrar la brecha de género, lucha pobreza infantil, destinar más recursos a la educación, gestionar la transición energética de forma activa y profundizar en la Unión monetaria.

También se mostró preocupada por el retraso de la ley hipotecaria, que supondrá una multa de 100 euros al día si no cumple los plazos de transposición. Y sobre la privatización de Bankia afirmó que no va a ser inmediata. “Más que correr, lo importante es hacerlo bien y recuperar el dinero público que se destinó a la reforma financiera”, concluyó.




Fuente: El país

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