Grito de rabia. Puño en alto. La gesticulación característica de Rafa Nadal cuando gana un punto trascendental es de sobras conocido. Lo sorprendente es que esa celebración la realice en los primeros juegos de una tercera ronda. Ocurrió en el encuentro contra Frances Tiafoe disputado en la Caja Mágica. Un acto que define la necesidad del tenista balear de reconciliarse con su juego, cosa que está sucediendo esta semana en Madrid.

Las dudas de Montecarlo y Barcelona han quedado disipadas en sus dos primeros partidos. Si en el primero sacó a relucir sobre todo su saque, en el segundo dio continuidad a su repertorio de golpes, siempre con intención de dominar y someter a su rival, al que derrotó en dos sets (6-4 y 6-3). Ha ganado en confianza Nadal. Siente la bola y se le ve cómodo sobre esta superficie, a pesar de que la preparación del torneo no ha sido la idónea por su malestar estomacal.






En los últimos meses no he podido competir durante varias semanas continuadas por culpas de las lesiones. Ahora es la tercera seguida y es un avance importante”



Después de superar con solvencia a Auger-Aliassime, Nadal se cobró una nueva víctima de la Next Gen. Se le suelen dar ver las jóvenes raquetas que tarde o temprano deben tomar el relevo de los tres colosos. Sin embargo, en cuentagotas se ven gestas resaltables. Este jueves cayó Tiafoe, un tenista al alza con el que Nadal sólo se había enfrentado una vez. El número 37 del mundo compitió lo que mejor pudo con su peculiar manera de golpear, tanto de derecha como de revés, pero enfrente se topó con un rival enchufado, enérgico.

Nadal encontró más ritmo en su juego que ante el canadiense. Los intercambios fueron más largos y eso acostumbra a ser sinónimo de éxito para el segundo clasificado del ranking ATP. El inicio sin alternativas al resto se quebrantó en la que aparecieron los primeros signos de debilidad del de Maryland al servicio. Segundo bola de break en el cuarto juego y primera rotura, suficiente para llevarse el set manteniendo su saque.






Subió el nivel en el segundo Tiafoe, deleitando junto a Nadal al público de la Caja Mágica, entregado por completo ante el rey de la tierra. “Quizás es el lugar del mundo en que recibo más apoyo; mejor imposible”, confesó tras el partido. Antes, lo cerró con un break en el quinto juego a la postre definitivo. Intentó meterse de nuevo Tiafoe cuando Nadal sacaba para cerrar el choque, pero el nivel de concentración del manacorense y su alto nivel le barró el paso.

“Es una victoria positiva. estoy satisfecho con lo que he hecho. En los últimos 18 meses no he podido competir durante varias semanas continuadas por culpas de las lesiones. Ahora es la tercera seguida y es un avance importante”, reconoció. En cuartos de final le espera un clásico como Stan Wawrinka.








Fuente: LA Vanguardia

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